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Crónica

El lado “B”: la cara que no se vio del debate para las primarias

Aunque la actividad se desarrolló sin problemas, algunos detalles marcaron el encuentro. Desde las pastillas de menta para pasar el nerviosismo, hasta lo extremadamente puntual de Borgoño.


 Por La Tribuna

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Un debate, aunque sea de primarias, siempre va a ser un evento formal, algo que lleva a los candidatos a mostrar lo mejor de sí con argumentos e ideas concretas.

La formalidad al vestirse o sus propuestas no fueron lo único que marcó la jornada de ayer, sino que también hubo espacio para esos pequeños detalles que a simple vista no se notaron, pero que no pasaron inadvertidos para los ojos de La Tribuna.

 

SIEMPRE HUBO BUEN AMBIENTE

Pese a que Jaime Veloso (RN), Joel Rosales (Independiente), Bruno Vyhmeister (Evópoli) y Eduardo Borgoño (UDI) compiten por quién será la carta municipal de “Chile Vamos”, entre los cuatro existía un muy buen ambiente.

Se saludaron como grandes amigos al momento de llegar e irse.

Si bien se estaba ante un gran puesto en disputa, en ningún momento se vio una mala relación, por el contrario.

Un ejemplo de lo anterior, fue que en medio del debate, los precandidatos, Vyhmeister y Borgoño, ambos sentados en la misma mesa, no dejaban de conversar, hacerse comentarios y reírse. Muy buena relación para ser contendores.

Al parecer todas las fuerzas están concentradas en derrotar al actual edil y carta segura para la “Nueva Mayoría”, Esteban Krause.

 

BORGOÑO:¿HABRÁ LLEGADO MUY TEMPRANO?

Si hay algo que siempre es importante en cualquier actividad de importancia es la puntualidad, más si es para un futuro candidato a la alcaldía.

Para muchos, llegar atrasados es algo clásico del chileno, parte de la idiosincrasia, y aunque en este caso los precandidatos a ediles quisieron evitar problemas y llegar temprano, hubo uno que exageró un poco en cuanto al tiempo.

Las puertas del Aula Magna de la Universidad Santo Tomás se habrían a las 10:30 horas para dar comienzo a la actividad, a eso de las 11 de la mañana, pero 45 minutos antes hacía su llegada Eduardo Borgoño. El ex alcalde de Los Ángeles apareció extremadamente temprano en el lugar, algo que sorprendió a muchos y sobre todo a los organizadores del evento, que aún no terminaban de afinar algunos detalles. Además, a esa hora aún no llegaba el público invitado (por ellos mismos), así que el hombre de la Unión Demócrata Independiente sólo se dedicó a conversar con alguno de los suyos.

Finalmente, Joel Rosales llegó 10 minutos tras el de la UDI, por lo que no quedó totalmente solo, Vyhmeister apareció cerca de las 10:30, y faltando 20 minutos para el comienzo del evento, llegó al lugar el ex alcalde de Tucapel, Jaime Veloso.

 

NERVIOSISMO

Como es de esperar, este tipo de eventos acapara todo el nerviosismo, no sólo de los candidatos, sino que también de sus más cercanos, el equipo que integra cada uno de los comandos.

Faltando 15 minutos para que comenzara el debate, los más cercanos a Joel Rosales ya se mostraban inquietos ¿y cómo calmaban los nervios? Pues simple, con pastillas de menta, por lo visto no duraron mucho.

Por su parte, los candidatos también se mostraban algo ansiosos durante el encuentro.

Sin ir más lejos, el propio Joel Rosales lo manifestaba mediante un constante pestañeo, aunque probablemente él no lo notó. Vyhmeister y Borgoño, por su parte, lo hacían con un inquietante movimiento de manos, incluso al de Evópoli se le notó en su forma de hablar, donde en ocasiones no logró soltarse del todo. Aunque el que más tranquilo parecía estar era el candidato de RN, Jaime Veloso.

 

PEQUEÑOS CHASCARROS

Pese a la formalidad y la tranquilidad con que se fue dando en el evento, no estuvo ausente de pequeños detalles, que a pesar de todo no pasaron sin notarse.

Uno de los momentos más cómicos del debate, ocurrió cuando el precandidato Eduardo Borgoño hacía alusión de cómo pretendía mejorar la ciudad. Mientras el militante de la Unión Demócrata Independiente entregaba sus ideas, no se percató de que el tiempo ya le jugaba en contra, terminando los dos minutos correspondientes en medio de su discurso y sin poder hilar la idea en su totalidad. El ex consejero regional sólo atinó a soltar una risa y tocarse la cabeza tratando de explicarse en qué momento pasó tan rápido el tiempo.

Asimismo, otro que sufrió un percance fue el ex alcalde de Los Ángeles entre los periodos 2004 y 2011, Joel Rosales sufrió un ‘pequeño’ lapsus al momento de invitar a la gente a que se sumara al proceso electoral. El precandidato independiente confundió el municipio con La Moneda, y aseguró que se disputaba el sillón presidencial. Rápidamente se dio cuenta de su error, esbozó una sonrisa y se desdijo, pero el momento ya había sido captado por todos. Bueno, entre la municipalidad angelina y la casa de gobierno no hay tanta diferencia, o al menos eso creyó Rosales.    

 

CÁBALAS

Los momentos para hablar con la gente y dar a conocer las ideas son primordiales en este tipo de candidaturas, por lo mismo, evento era clave en las aspiraciones de los políticos locales de “Chile Vamos”.

Respecto a esto, se esperaba algún tipo de cábala o algo por el estilo, pero –aparentemente- ninguno es supersticioso. El único que habló del tema fue Bruno Vyhmeister, quien dijo que “mi cábala es venir con mi mujer”, mientras abrazaba a su señora.

 

MOMENTOS DE DISTENCIÓN

Ante de que comenzara el debate, los candidatos se mostraron un poco más relajados que de costumbre. Tan así que al momento de posar para una fotografía en conjunto, Eduardo Borgoño mostró la lengua en un evidente gesto de tranquilidad frente al evento, retratándose una cómica imagen. Del mismo modo Joel Rosales en la misma sesión intentó parecer un poco más alto, ya que a su lado tenía al espigado Bruno Vyhmeister… obviamente no lo logró. 

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