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Crónica

Abren el primer museo en homenaje a un campesino en Cabrero

Fue creado por Blanca Valdebenito, una coleccionista de antigüedades, en honor a su padre, un humilde campesino de la zona.


 Por La Tribuna

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El pasado fin de semana comenzó a funcionar el nuevo “Museo Val”, el único con colección campesina en la comuna.

La creadora del museo, Blanca Valdebenito, aseguró que “le puse museo de campo Val, en memoria de mi padre, Plácido Valdebenito y está dedicado a él, a su memoria, ya que él fue un hombre de campo, fue un agricultor muy reconocido acá en la zona y como hija menor siempre estuve cerca de él, lo acompañé en sus quehaceres y me fui enamorando del campo y de a poco fui recolectando cosas entre los familiares”.

En ese sentido comentó que hay muchos elementos en el museo que son netamente del campo, por ejemplo marcadores de animales, los que algunos pertenecieron a su familia y otros a los lugareños.

Asimismo explicó que “la idea era hacer un museo acá en la comuna, donde es el primer museo de campo acá en Cabrero y lo mejor es que es de un particular, no es municipal. Todo lo que se ve acá ha sido adquirido con mucho esfuerzo, igual se han gastado sus ‘luquitas’, porque una va al campo y la gente no está ignorante, no es fácil, por ejemplo conseguirse una plancha de carbón, la gente le tiene mucho apego a sus cosas y el que quiere vender, vende caro, entonces hay que ponerse la mano en el bolsillo”.

De la misma forma, contó que la idea es que el museo vaya progresando, ver la posibilidad de que algún particular pueda donar algo.

En esa línea detalló que “no quiero dejar que esto quede acá no más, quiero continuar y de hecho voy a seguir comprando cosas, voy a seguir buscando y la idea es que el museo Val jamás muera”.

 

OBJETOS DESTACADOS

Entre los más de trescientos objetos que hay, existen varios que destacan por su autenticidad y antigüedad, pero hay uno en particular, que a Valdebenito le gusta, “es un mueble abandonado que rescatamos de una bodega, este mueble estuvo por más de 90 años ahí y por esas cosas de la vida llegué a rescatarlo y cuando lo vi, me enamoré de él. Es un escritorio que perteneció a una de las familias que más han aportado a la comuna, que es la familia Zañartu”.

El mueble, explicó, perteneció a Enrique Zañartu Prieto, perteneciente a una de las familias, de las que -según Blanca- Cabrero debe agradecer.

“Tenemos el colegio Zañartu, la calle, el canal, que antes de que existiera, las tierras eran muy malas, prácticamente infértiles y gracias a este canal de regadío es que las tierras adquirieron valor y pudieron ser bien utilizadas para la agricultura y la ganadería”, aseguró.

 

COMO NACE EL MUSEO

Blanca Valdebenito, sostuvo que “este recinto nació por el amor que una hija le tiene a su padre, la admiración hacia él, el respeto, el cariño. Ver como él se levantaba muy temprano, siempre a él lo atrajo el campo”.

Asimismo contó que su padre, Plácido Valdebenito, trabajaba incluso los fines de semana, viajaba kilómetros para ir desde el pueblo al campo y así continuar con su labor.

“Él nunca paró de trabajar, fue un hombre netamente de trabajo, entonces en memoria de él quise hacer este trabajo, porque él amaba el campo y cada una de las cosas que hay acá”, manifestó.

Respecto a cuánto demoró en lograr tener todos los objetos del museo, comentó que desde chica comenzó a atesorar cosas, una de las que más destacó fue un pequeño plato, con la que la alimentaban cuando pequeña.

A su vez, Valdebenito afirmó que “soy una mujer muy apasionada con las cosas antiguas, me llevo muy bien con la gente adulta y siempre me pasa que veo algo y aunque esté oxidado me atrae, lo pido, lo compro y es una cosa increíble, el tema de las antigüedades, a mí me apasiona mucho”.

A tanto ha llegado su entusiasmo por lo histórico, que logró forjar amistad con Tomás Stom, dueño del museo Chiguayante, donde él estuvo presente en la inauguración del museo de Blanca e incluso aportó algunas pertenencias.

 

LOS ARTÍCULOS

Para la creadora del sitio, son tantos los objetos, que aún no tiene total certeza de cuántos hay, pero aseguró que “una vez que empecé a tratar de buscar los nombres de las cosas que tenía, contabilicé 348 objetos y desde ahí han llegado más, he comprado otros y ese día de la inauguración me regalaron algunas cositas que hay que sumarlas a la colección, así que con exactitud no sé.

 

EL MUSEO

Una de las particularidades del lugar, es que es gratuito.

“Esto como es en memoria de mi padre, es algo que a mí me apasiona, entonces yo abrí este museo y le comenté a mucha gente que va a estar de forma gratuita para la comunidad de Cabrero, para quien quiera venir de paso y lo quiera visitar, lo mismo. Cuando tienes algo que te gusta, que atesoras lo tienes que compartir”, explicó.

Pese a ello afirmó que tienen pequeños conejos de mascota en el lugar, por lo que reciben donaciones de alimentos, pero del museo en sí, no cobra. Detalló que sólo abrirá los fines de semana, pues está enfocado en la familia.

En ese sentido enfatizó que quiere que la comunidad se identifique con su museo, porque hace que la gente recuerde su infancia.

Igualmente subrayó que “cuando voy avanzando, me voy dando cuenta que no soy la única que se encanta con esto, hay mucha gente que gusta de las antigüedades, de hecho el día de la inauguración vi gente llorar, porque se sentían en el campo. La gente al ver este tipo de cositas estaba feliz y eso me llenó como ser humano”.

Además añadió que busca llegar con esto a los colegios, debido a que hoy en día los niños no conocen las herramientas que se usaban antes, porque la tecnología ha invadido todo eso.

Por último, sostuvo que “este museo está para que la gente venga, recuerde, vuelva al pasado, se sienta feliz y nos reencontremos y veamos de dónde venimos, ‘una vaca nunca debe olvidar que alguna vez fue ternera”.

 

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