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Crónica

Nuevo incidente reflota cuestionamientos a transporte rural en la provincia

A las quejas por falta de mantención preventiva, se suma poca fiscalización de la autoridad competente.


 Por La Tribuna

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El servicio de transporte rural en la provincia de Biobío vuelve a ser noticia, luego que un bus de la empresa Rayen que cubría el trayecto entre Yungay y Los Ángeles, registrara un amago de incendio a eso de las 14.40 horas de ayer, cuando transitaba por las cercanías del cementerio de Huépil, en la comuna de Tucapel.

 

El incidente que no pasó a mayores, fue controlado por el propio personal del transporte de pasajeros, mediante el uso de extintores, labor que fue apoyada por operarios de una empresa maderera aledaña al lugar.

 

Del hecho no fue informado ni Bomberos ni Carabineros de la comuna, conociéndose los antecedentes –exclusivamente- por una denuncia publicada en las redes sociales.

 

Pese a que se logró oportunamente sofocar el conato de incendio, vecinos de la localidad acusaron que no se habría evacuado el microbús, pese a que existía el riesgo que las llamas se propagaran por la carrocería de la máquina.

 

Fue así como indicó Nancy Castro, quien tenía una hija al interior del transporte, quien dijo que “antes de bajarse a ver su máquina (el conductor), debió abrir las puertas y pedir a sus pasajeros que bajaran. Eso se llama tino, responsabilidad, precaución. No hay que lamentar… hay que prevenir”.

 

Si bien el hecho no tuvo consecuencias que lamentar, volvió a poner en la agenda las constantes denuncias de pasajeros, que realizan trayectos rurales a distintas localidades de la provincia, quienes acusan que las máquinas no cuentan con la debida mantención preventiva, a lo que se suma la falta de fiscalización de la autoridad competente, en este caso, la Seremi de Transportes y Telecomunicaciones de Biobío.

 

El percance originó una “ola de críticas” en redes sociales, cuestionando el accionar de la empresa puntual, como también el servicio que prestan otras líneas rurales.

 

Un comentario en ese sentido realizó, Erick Mardones, quien manifestó que “es lamentable este tipo de situaciones. Sin embargo, mientras no exista una fiscalización en la zona (cosa que no existe a simple vista), no se puede esperar un mejor resultado”.

 

Por su parte, Cristian Quevedo, expresó que “en mi humilde opinión, todos los buses están en pésimo estado, no se salva ninguna empresa; y en el tema de la velocidad, los que no corren más de 80 es porque la máquinas no dan más”.

 

Por último, Iván Viveros aludió a las políticas de seguridad que debieran tener implementadas estas empresas de transportes, manifestando que “recordar que cuando fueron sorprendidos corriendo sobre los 120 kilómetros por hora, el empresario aseguraba que se cumplían los protocolos de seguridad en su personal, al parecer nuevamente queda demostrado que son sólo palabras”.

 

Recordemos que a fines del año pasado, La Tribuna publicó una nota de prensa recogiendo varias quejas de usuarios del transporte rural, en donde acusaban principalmente malas prácticas (buses llenos) y desperfectos técnicos.

 

Cabe destacar que La Tribuna se intentó contactar con representantes de la línea de pasajeros que sufrió el incidente, sin embargo, no se pudo concretar antes del cierre de la edición.

 

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