martes 17 de septiembre, 2019

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Crónica

La historia de Jano:uno de los perros policiales angelinos

Animales como él no sólo participan en intervenciones policiales sino, que también, en control de muchedumbre y están en condiciones, incluso, de detener a delincuentes.


 Por NICOLÁS IRRIBARRA IRRIBARRA

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En el frontis de la primera comisaría de Los Ángeles, muy compuesto y atento, nos espera Jano; junto a Fausto, son los dos perros policiales que prestan labores en la capital provincial de Bío Bío.

Jano tiene siete años y desde julio del año pasado que acompaña al sargento segundo Ramón Valdés Valdebenito en su rutina diaria de trabajo.

Sus labores se abocan, principalmente, a custodiar el sector céntrico comercial y la vega de la ciudad de Los Ángeles.

Su guía lo describió como un perro de carácter fuerte pero muy cariñoso, en especial, con los niños. Destacó que -con frecuencia- se le acercan cuando se encuentra en el centro y pueden disfrutar de alguno de los tantos trucos que Jano domina.

De igual forma, sostuvo que son animales que están adiestrados en todo lo relacionado a defensa y ataque.

Perros como Jano y Fausto no sólo participan en intervenciones policiales sino, que también, en control de muchedumbre y están en condiciones, incluso, de detener a delincuentes.

Una vez que recibe la orden de su amo, saben a quiénes deben seguir y hasta qué punto pueden morder para detener a una persona sin causarle daño alguno.

“Dame un pan y yo te daré amo mío, toda mi lealtad” es la plegaria de un perro y está inserta dentro de la doctrina de Carabineros de Chile.

Desde que nacen, pasan a manos de su guía. Son ellos los que conocen sus virtudes y mantienen una relación durante toda su vida.

El perro policial, “para nosotros, es un elemento de suma importancia porque nos ayuda en el orden y seguridad pública”, relató el comisario de Carabineros de Los Ángeles, mayor Carlos Jara.

En promedio, son 10 años los que prestan servicios dentro de la Institución; cuando se van a retiro, se quedan en casas de sus guías y pasan a ser parte de su familia.

Tienen su propio cementerio en dependencias de la Escuela de Formación Canina, donde son enterrados con los honores que le corresponde a cualquier integrante de la  Institución.

“El perro es parte de nuestra orgánica de trabajo, de forma permanente. Obedece a la orden de su amo, tiene acercamiento con los niños en la medida en que el guía los regula. Puede realizar presentaciones y toda clase de señales de la confianza y comunicación que existe entre él y su guía”, expresó Jara.

Los perros policiales que forman parte de la Institución reciben todos los cuidados necesarios para mantenerlos en buen estado.

Valdés explicó que deben poseer una muy buena alimentación. Para ello, sólo consumen el mejor alimento que existe, que es el Royal Canin.

“Tienen que comer dos veces al día, una porción en la mañana y otra en la tarde”, sostuvo Valdés.

El trabajo que realizan estos perros es bastante y pueden sufrir algún tipo de lesión en sus cojinetes. Por lo mismo, expresó Valdés, visitan al veterinario cada tres meses, aproximadamente.

Para evitar quesufran las consecuencias del calor del cemento y de las altas temperaturas que se registran en verano, su amo se preocupa de que permanezcagran parte del día a la sombra.

Desde el 2009 que Valdés trabaja con perros policiales y, para él, la experiencia ha sido bonita, especialmente porque “me encanta trabajar con animales, me encantan los perros”.

Es ese acercamiento con los niños y la comunidad lo que lo ha impulsado a trabajar con estos animales durante los últimos seis años.

Basta con que perros como Jano realicen una presentación para que los niños queden maravillados.Lo mismo ocurre cuando están en el centro; con frecuencia, la gente se les acerca a realizarles muchas consultas, precisamente, relacionadas con sus animales.

“Es una experiencia muy enriquecedora ya que, no obstante lo que yo le pueda enseñar al perro, es lo que él me va enseñando a mí a diario”, puntualizó Valdés. 

 

ADIESTRAMIENTO

Muy pequeños llegan a la Escuela de Adiestramiento Canino, donde postulan a una especialidad. El proceso de instrucción de un perro dura un año, el mismo tiempo que su guía debe perfeccionarse a fin de aprender lo necesario para que el animal pueda realizar el trabajo policial que deberá ejecutar a diario.

El proceso de adiestramiento se desarrolla a través de los instintos del perro y de sus motivaciones.

Para ello será necesario encontrar qué es lo que mueve o impulsa al animal para, posteriormente, enseñarle mediante reconocimientos.

Es esa misma motivación lo que sirve para adiestrarlo porque es a través de lo cual trabaja; con cariño, alimento y refuerzos positivos, el perro comenzará a realizar determinadas conductas, las que van siendo potenciadas con aquellas cosas que lo motivan y lo impulsan a intentar repetirlas.

 

RAZAS

El comisario de Carabineros, mayor Carlos Jara, expresó que existen tres razas con las que Carabineros trabaja con frecuencia: el Pastor Alemán, los Labradores y los Pastores Belgas.

Los Pastores Alemanes son animales utilizados precisamente para apoyar toda la función policial.

Los Labradores son perros que se dedican a detectar explosivos y a la búsqueda de personas. Se caracterizan por su olfato, ayudando a las labores de narcotráfico -especialmente en zonas fronterizas- detectando oportunamente la presencia de drogas en bolsos, buses o camiones.

Gracias a la musculatura y contextura ósea más óptima, los Pastores Belgas brindan cooperación en los rescates y búsquedas de personas.

 

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