Crónica Ciudadana

Estudio revela cambios en el sistema interno del volcán Callaqui y refuerza necesidad de monitoreo

Los resultados muestran una mayor influencia magmática en el sistema y entregan nuevos antecedentes para fortalecer su monitoreo y la gestión del riesgo volcánico.

De acuerdo con el Ranking de Riesgo Específico de Volcanes Activos de Chile de Sernageomin, ocupa actualmente el lugar 18 entre los volcanes activos del país., Edición Diario La Tribuna
De acuerdo con el Ranking de Riesgo Específico de Volcanes Activos de Chile de Sernageomin, ocupa actualmente el lugar 18 entre los volcanes activos del país. / FUENTE: Edición Diario La Tribuna

Por primera vez, un equipo científico logró caracterizar en detalle las fumarolas del volcán Callaqui, uno de los principales macizos volcánicos de la provincia de Biobío y un elemento permanente del paisaje de Alto Biobío.

La investigación fue desarrollada por especialistas del Instituto Milenio Ckelar Volcanes y la Universidad Andrés Bello, en colaboración con el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y el Grupo de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos (GESVA) de Argentina.

El trabajo, cuyos resultados fueron publicados en el Journal of Volcanology and Geothermal Research, permitió establecer un perfil geoquímico del volcán y aportar nuevos antecedentes sobre el origen y evolución de los fluidos que circulan en su interior.  Para ello, los investigadores analizaron muestras obtenidas directamente de las fumarolas durante campañas realizadas en 2017, 2019, 2023 y 2024.

Sobre la importancia de este estudio, los antecedentes que permitió obtener y los desafíos que plantea para la vigilancia del Callaqui y las comunidades de Alto Biobío, diario La Tribuna conversó con el doctor Manuel Inostroza, investigador del Instituto Milenio Ckelar Volcanes y académico de la Universidad Andrés Bello, autor principal de la investigación.

¿Qué hace que este estudio sea tan relevante para la comunidad científica y por qué recién ahora se logra caracterizar en detalle las fumarolas del volcán Callaqui?

Este estudio es relevante porque cuando se investiga un volcán del que se conoce poco sobre su funcionamiento, nunca se sabe exactamente qué información se puede encontrar. En el caso del Callaqui, ya existían antecedentes de un comportamiento anómalo, con episodios de sismicidad e incandescencia registrados alrededor de 2022, por lo que decidimos enfocarnos en este volcán para comprender mejor su evolución.

Sabíamos que se trataba de un volcán activo y que había mostrado cambios en su comportamiento, de acuerdo con los reportes del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS) de Sernageomin. Eso nos llevó a priorizar este trabajo.

Respecto a por qué no se había realizado antes, creo que principalmente se debe a la falta de especialistas. En Chile somos muy pocas las personas que estudiamos gases volcánicos y durante años estuvimos concentrados en otros volcanes. El Callaqui estaba, por decirlo de alguna forma, en lista de espera.

Este fue el primer ascenso en que se llegó a la cima con equipamiento especializado para realizar muestreos de gases y mediciones de temperatura. Además, es un volcán de cerca de 3.000 metros de altura cuyo acceso no es sencillo.

¿Cuántas personas participan actualmente en este estudio?

Actualmente participan alrededor de siete investigadores chilenos y argentinos. Además, trabajamos en colaboración con laboratorios de Italia y Estados Unidos.

Esto se debe a que los análisis son bastante complejos y, para garantizar la calidad de los resultados, las muestras aún se procesan en laboratorios extranjeros. La idea es que en los próximos años podamos desarrollar esa capacidad en Chile mediante la adquisición de equipamiento y experiencia.

Para quienes no son especialistas, ¿qué revela el análisis de las fumarolas sobre lo que ocurre al interior de un volcán activo como el Callaqui?

Sabíamos que el Callaqui era un volcán activo porque presenta emisiones fumarólicas visibles. Sin embargo, una cosa es que un volcán esté activo y otra muy distinta es conocer en qué estado se encuentra esa actividad.

Un volcán puede estar activo, pero funcionando de manera estable, como una persona que respira tranquilamente mientras duerme. También puede presentar perturbaciones internas, equivalentes a un organismo sometido a estrés, que generan cambios en su comportamiento.

Esas señales comenzaron a observarse con episodios de incandescencia, que corresponden a aumentos de temperatura visibles en la cima mediante tonalidades rojizas o anaranjadas.

El estudio de los gases permite literalmente "mirar" al interior del volcán. Es una ventana que entrega información sobre los procesos que están ocurriendo bajo la superficie.

Lo primero que determinamos fue que existe una importante presencia de agua dentro del sistema volcánico. Esto se explica por la gran masa de hielo que cubre el volcán y por el aporte de lluvias, nieve y deshielo, que infiltran agua hacia el interior.

También comprobamos que esa agua está siendo calentada a temperaturas superiores a las habituales, lo que indica que el sistema hidrotermal funciona bajo condiciones de alta temperatura.

¿De qué depende que un volcán permanezca estable o presente perturbaciones?

Normalmente, las cámaras magmáticas liberan gases de forma continua mediante un proceso llamado desgasificación magmática. Mientras ese proceso ocurre sin cambios importantes, el volcán permanece relativamente estable.

Las perturbaciones aparecen cuando asciende magma más fresco desde mayores profundidades. Ese nuevo aporte modifica el sistema, aumenta la liberación de gases, puede generar actividad sísmica y producir manifestaciones superficiales como la incandescencia.

El estudio detectó un mayor aporte magmático en los últimos años. ¿Qué significa este hallazgo?

La principal conclusión es que el volcán no se encuentra completamente estable. La presencia de una firma geoquímica más magmática indica que ha experimentado cambios y una evolución reciente.

Esto implica que el Callaqui requiere un monitoreo más frecuente. Algunas veces estas modificaciones son temporales y no derivan en una erupción, pero en otros casos pueden ser el inicio de procesos que sí conduzcan a un evento eruptivo.

Antes de este estudio prácticamente no existía información sobre los gases del volcán. Hoy sabemos que el sistema contiene abundante agua y que está evolucionando hacia condiciones con mayor influencia magmática, lo que refuerza la necesidad de fortalecer su vigilancia.

Considerando la presencia de comunidades e infraestructura cercana, ¿cuáles son los principales desafíos para la gestión del riesgo?

Lo primero es informar a las comunidades. La información es fundamental para que las personas comprendan qué está ocurriendo en el volcán.

Conversando con habitantes de Alto Biobío, varios comentaban haber observado cambios en el Callaqui. La idea es acercarnos a esas comunidades para explicarles que esas observaciones tienen relación con los procesos volcánicos que estamos estudiando.

El siguiente paso es mantener informadas a las autoridades responsables de la toma de decisiones. De hecho, este trabajo ya fue presentado a un equipo multidisciplinario de Sernageomin durante una reunión realizada el 14 de abril de 2026.

Desde el punto de vista del riesgo, el escenario más complejo sería un aumento importante de la temperatura que provocara un derretimiento acelerado de la gran masa de hielo que cubre el volcán.  Eso podría generar aumentos significativos del caudal en ríos cercanos, como el Queuco y el Pangue, afectando infraestructura ubicada aguas abajo, entre ella la Central Hidroeléctrica Pangue y el embalse Angostura.

Por eso este estudio constituye una base científica importante para comprender el funcionamiento interno del volcán y mejorar la preparación frente a futuros escenarios.

¿Qué características hacen del Callaqui un volcán particular dentro de la cordillera de los Andes?

Además de ser uno de los volcanes más atractivos paisajísticamente de Alto Biobío, el Callaqui presenta características geológicas muy particulares.

A diferencia de volcanes como el Villarrica, que poseen un cráter central bien definido y una forma cónica casi perfecta, el Callaqui presenta una estructura alargada.

Esa forma responde a que en el pasado experimentó un volcanismo fisural. Es decir, el magma ascendió a través de una serie de fracturas o fisuras en la corteza terrestre, formando varios cráteres alineados en lugar de uno solo.

Esa historia eruptiva es precisamente una de las principales características que distinguen al Callaqui dentro de la cadena volcánica andina.




matomo