Crónica Ciudadana

Alerta por posible "Niño Godzilla": proyectan evento climático intenso para este invierno

Investigadores advierten que el fenómeno podría superar los 1,5 grados de anomalía en el Pacífico, aumentando el riesgo de cambios significativos en el clima del país.

Sistema frontal , Diario La Tribuna
Sistema frontal / FUENTE: Diario La Tribuna

Un eventual escenario climático de mayor intensidad sería protagonista durante el invierno de 2026. De acuerdo con proyecciones internacionales y el monitoreo de especialistas, existe una alta probabilidad de que durante el invierno se desarrolle un evento del fenómeno de El Niño, el cual incluso podría alcanzar características extremas, conocidas popularmente como "Niño Godzilla".

Así lo explicó el investigador meteorológico de la Dirección Meteorológica de Chile, Álvaro Constanzo, quien detalló que El Niño corresponde a un fenómeno climático complejo que surge de la interacción entre el océano y la atmósfera en el Pacífico tropical, una zona distante del territorio nacional, pero con efectos a escala global.

"Cuando hablamos de El Niño o La Niña, generalmente nos referimos a la temperatura superficial del mar. Sin embargo, al interactuar con la atmósfera, este sistema genera una variabilidad climática que impacta distintas regiones del mundo".

 Investigador meteorológico de la Dirección Meteorológica de Chile, Álvaro Constanzo.

Asimismo, precisó que este fenómeno forma parte de un sistema mayor conocido como Oscilación del Sur. Se trata de un evento natural que ha sido ampliamente estudiado por la climatología debido a su capacidad de modificar patrones meteorológicos, motivo por el cual su monitoreo se realiza desde hace décadas a nivel internacional.

¿QUÉ ES EL "NIÑO GODZILLA"?

A diferencia de un evento tradicional, el denominado "Niño Godzilla" corresponde a un término que comenzó a utilizarse tras el evento de 2015 para describir episodios particularmente intensos y prolongados.

Según Constanzo, este tipo de fenómeno se caracteriza por presentar anomalías de temperatura superficial del mar significativamente superiores a lo normal —por sobre 1,5 a 2 grados Celsius— junto con una mayor duración en el tiempo. "Es una metáfora que apunta a un evento más potente, cuyos efectos climáticos pueden ser más evidentes", explicó.

Para que un episodio sea considerado de este tipo, no solo se requiere un océano anormalmente cálido, sino también una interacción sostenida con la atmósfera que permita retroalimentar el sistema, prolongando su duración e intensidad.

De acuerdo con fuentes internacionales, las probabilidades de desarrollo de El Niño para los próximos meses son altas. El IRI Colombia proyecta un 72% de probabilidad para el trimestre mayo-julio, cifra que aumenta a un 80% para el período junio-agosto.

En la misma línea, el Centro Europeo de Modelación Climática "proyecta que para junio podríamos estar observando anomalías en estas aguas, en esta temperatura del océano tropical de, al menos, un grado sobre su valor climatológico; es decir, ya podríamos estar esperando esta condición. Para los siguientes meses podríamos alcanzar entre 1,5 s 2,5 grados Celsius", detalló Constanzo.

No obstante, el especialista advirtió que estos pronósticos deben interpretarse con cautela. "En esta época del año existe una barrera natural de predictibilidad que aumenta la incertidumbre de los modelos. Aunque la señal es robusta, todavía hay dispersión en los escenarios futuros", sostuvo, enfatizando la necesidad de un monitoreo constante.

IMPACTO EN CHILE

Históricamente, el fenómeno de El Niño se ha asociado en Chile con un aumento de las precipitaciones y temperaturas por sobre lo normal, especialmente en la zona central del país. Sin embargo, estos efectos no siempre se manifiestan de manera uniforme.

"El comportamiento es estadístico, no determinista. Hay eventos que no siguen el patrón esperado", explicó Constanzo. En este contexto, recordó el caso de 2015, cuando pese a tratarse de un evento intenso, las lluvias no alcanzaron niveles excepcionales en el país.

En cuanto a su duración, el experto señaló que existe una amplia variabilidad. Mientras algunos eventos pueden extenderse entre cinco y siete meses, otros —como el ocurrido en 1997— se prolongaron por más de un año, dejando importantes consecuencias, especialmente en materia de precipitaciones.

UN ESCENARIO EN EVALUACIÓN

Respecto a la posibilidad de que el evento de este año alcance la categoría de "Niño Godzilla", el especialista indicó que las condiciones actuales apuntan en esa dirección, aunque con reservas.

"Las proyecciones muestran anomalías que podrían superar los 1,5 grados, lo que abre esa posibilidad. Sin embargo, la incertidumbre sigue siendo un factor relevante", afirmó.

En ese contexto, reiteró que el desarrollo final del fenómeno dependerá de la evolución conjunta del océano y la atmósfera en los próximos meses, así como del comportamiento de los distintos modelos climáticos.

Por ahora, el llamado de los expertos es a mantenerse informados y atentos a las actualizaciones oficiales, considerando que este tipo de eventos puede tener impactos significativos en distintos ámbitos.




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