Crónica Ciudadana

"Hay que dar gracias a Dios que todavía tenemos villa": el relato desde zonas evacuadas en Sante Fe en Los Ángeles

Alertas de evacuación y fuego cercano a viviendas marcaron una tarde crítica en Santa Fe, uno de los sectores más afectados por los incendios forestales registrados esta tarde.

Esta noche en Santa Fe, Los Ángeles, cedida
Esta noche en Santa Fe, Los Ángeles / FUENTE: cedida

"Hay que dar gracias a Dios que todavía tenemos villa". Con esa frase, marcada por el cansancio, la incertidumbre y la angustia,  José Salcedo Marileo, vecino del sector La Montaña-Santa Fe, en la comuna de Los Ángeles, resume las horas más críticas vividas esta tarde, en medio de los incendios forestales que obligaron a activar alarmas SAE y a solicitar evacuaciones preventivas en distintos puntos de la ciudad.

Salcedo, vive en un huerto, a poco más de un kilómetro del foco principal. "Vivimos cerquita, aquí al lado. Yo vivo en un huerto, como a un kilómetro del incendio", relató esta noche a Diario La Tribuna.

Según explicó, la emergencia no se concentró en un solo punto, sino que se extendió por varios sectores. "La situación es compleja, difícil, porque en todos lados hay incendios: en la Alameda del Sur, Aguas del Donque y todo el sector de La Montaña está ardiendo desde la tarde", señaló, describiendo un escenario marcado por el humo, el calor y la tensión permanente entre las familias.

LA LLEGADA DE LA NOCHE

Durante la tarde, el despliegue de recursos fue intenso y visible para quienes permanecían en sus viviendas o se preparaban para evacuar. "Andan aviones, helicópteros, el supertanque que andaba por aquí también", comentó Salcedo. Sin embargo, la llegada de la noche incrementa la preocupación. "Se ve difícil porque se está oscureciendo y al oscurecerse ya no van a trabajar las brigadas", advirtió. El sector afectado alberga numerosas viviendas y villas. "Son hartas casas, por todos los caminos hay villas y el fuego se está desparramando por todos los sectores", afirmó. No es la primera vez que enfrentan una emergencia de este tipo. "El año pasado fue la misma situación. No alcanzamos a quemarnos nosotros acá, pero igual es complicado, está difícil", recordó.

LAS HORAS DE ANGUSTIA

Frente a la actual temporada, los vecinos se organizaron de manera previa para intentar proteger sus viviendas. "Cerca de los condominios y de las villas, como la Villa Malalhue, hicieron cortafuegos. Llegaron máquinas y tractores. Acá se está haciendo lo que más se puede", explicó. Debido a los focos de incendio, muchos vecinos comenzaron a mojar patios, techumbres y cierres perimetrales, mientras otros optaban por evacuar. "La gente está saliendo en vehículos, camionetas, sacando todo lo que más pueden", relató. El viento es, a su juicio, el factor más peligroso. "Con los incendios se levanta más viento y el fuego se mueve para uno y otro lado", sostuvo. La preocupación también alcanza a su familia. "Estamos preocupados por mi hija, que vive más cerca de los focos de incendio", señaló, mientras el humo seguía cubriendo amplios sectores de La Montaña.

El impacto de la emergencia no se limita al riesgo directo sobre las viviendas, sino que también ha alterado profundamente la vida cotidiana de las familias del sector. "Yo hoy no fui a trabajar por lo mismo, y creo que mañana tampoco voy a poder ir", afirmó Salcedo, quien se desempeña como conductor de la línea de taxiscolectivos 21 de Los Ángeles. La incertidumbre, explicó, se mantiene incluso con el paso de las horas. "Los fuegos se reactivan en la mañana o en la noche, y cuando hay fuego se levanta más viento", dijo. Por lo mismo, anticipó horas difíciles. "Vamos a tener que dormir con ropa, estar preocupados toda la noche, sin dormir, por lo que pueda pasar". Finalmente, reiteró su llamado a la conciencia. "Esto no es solo una casa que se quema, son bosques completos, animales, mascotas. En el campo hay animales por todos lados", expresó. Mientras las alarmas SAE permanecían activas y las evacuaciones continuaban en distintos puntos de Los Ángeles, la espera se hacía interminable. "Estamos esperando que pase el viento, el humo, y hay que dar gracias a Dios que todavía tenemos vivienda", concluyó.




matomo