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Coronavirus

Edmundo Iturriaga: “Fue la despedida más triste de mi vida, porque sabíamos lo que venía”

El enfermero supervisor de Emergencias del Complejo Asistencial, relató su experiencia como paciente Covid y el duro momento en que tuvo que separarse de su esposa y familia a causa de la enfermedad que lo mantuvo al borde de la muerte.


 Por Patricio Gallegos

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Por más de diez años el profesional de la salud ha prestado servicio en distintas unidades del Complejo Asistencial angelino, sin embargo, desde el 2017 se desempeña como enfermero jefe del Centro de Costo de Urgencias, donde coordina distintos asuntos técnicos y administrativos, en un espacio clave en el ingreso de pacientes con sospecha de coronavirus.

Si bien Edmundo Iturriaga no mantiene contacto directo con ellos, estuvo expuesto al contagio, y fue precisamente en su espacio de trabajo que comenzó a sentirse mal, por lo que le realizaron una serie de exámenes, entre ellos un PCR.

Recuerda que fue a principios de diciembre del 2020, que comenzó “a sentir malestar general, como cefalea y mi aspecto tiene que haber sido un poco terrible porque el enfermero de enlace que hace los controles me mandó inmediatamente a control con el médico que está atendiendo en respiratorio porque ese es el protocolo, y me mandan a casa con antinflamatorios y analgésicos para poder pasar estos días. Pensé que no era nada, pero a las seis de la tarde me comunicaron que era positivo”.

En casa comenzó la dificultad para respirar, la fiebre, el insomnio y la obnubilación de conciencia que le impedía ver la gravedad de la situación, pero no así a su esposa, Consuelo Valencia, enfermera de profesión, quien debió trasladarlo a la Unidad de Emergencia. “Nos despedimos en el ingreso a Urgencias, porque sabíamos cuál era el destino y fue la despedida más terrible que he tenido en mi vida. Yo ya venía con los síntomas más graves. Fui evaluado y decidieron hospitalizarme”, relató emocionado.

Lo que cuenta más adelante es producto de una reconstrucción en base a lo que le han contado, ya que recuerdos prácticamente no hay. Y es que a causa de la grave neumonía por Covid lo intubaron.

“Tuve un episodio sicótico importante donde incluso me auto-extubé, lo que es una situación gravísima porque puse en riesgo mi vida. Fue la habilidad del equipo, los cuidados inmediatos – me reintubaron – que logré pasar el resto de los días, pero fue la jornada en que estuve más grave, saturando un 40% de oxígeno, cuando lo normal es sobre un 95%”, relató.

DESPERTAR Y SECUELAS

El 23 de diciembre el enfermero despertó, y recuerda que la primera persona que veo es a Mónica Silva, la médico a cargo del equipo, y no fue tranquilizador, pero sí acogedor volver a la realidad con una persona que conozco. Le dije a Mónica que me diera el alta, porque me buscaban para matarme, yo estaba en un estado alucinatorio probablemente mediado por las drogas ocupadas para mantenerme ventilado”.

“La sensación de apremio, la necesidad imperiosa de arrancar, la huida que siempre está presente, yo tengo memoria de aquello y no es un sueño, es un recuerdo. Hay una sensación de persecución, donde tú eres el protagonista de una historia terrible, donde no hay ningún momento de tranquilidad, donde lo único que tienes que hacer es pelear por lo que está pasando y a la vez arrancar de ello” indicó.

Sacando cuentas, en solo dos momentos me sentí tranquilo, y fue cuando estuve más grave… cuando tú estás tranquilo es porque vas a morir, en cambio mantenerte activo, atento, para poder arrancar es lo más importante”, indicó.

Tras volver a la realidad, se le hizo dificultoso caminar, ya que sus paquetes musculares no eran capaces de sostener su cuerpo para levantarse de la cama, de hecho, entre dos kinesiólogos le hicieron palanca en las rodillas para que se pusiera de pie. Perdió diez kilos y mucha masa muscular.

Sin embargo, el profesional develó un aspecto más íntimo asociado a la patología. “Nadie me advirtió sobre el tema sexual, que es tan importante como comer. Y resulta que uno queda con lesiones por la sonda Foley, y esas lesiones son dolorosas y tienen aspectos raros, y las personas que no están cercanos al quehacer de salud les puede generar algún tipo de dudas que afectan profundamente su vida sexual, y por ende la vida en pareja, y que pueden incluso desestabilizar un matrimonio”.

MENSAJE A LA COMUNIDAD

El trance que vivió Iturriaga trascendió al ambiente extra hospitalario. Las cadenas de oración se multiplicaron, alcanzando incluso a personas que no lo conocían. “Yo sé que mucha gente oró, rezó, y pensó en mí, y he tenido palabras de agradecimiento para todos ellos, porque en rigor, pusieron sus energías en mí”.

Volvió el 15 de marzo de forma presencial a su puesto de trabajo, lo que asegura, ha sido un estímulo en su proceso de rehabilitación. “Ha sido grato volver, ver gente conocida, que las personas muestran un sincero aprecio porque volviste y eso es rico, es parte también de la medicina, el amor”.

Por último,pidió “agradecer a mi institución y en especial a la UPC adulto, hoy UCI Covid, porque llegué en el momento preciso de la historia: no estaban tan cansados como están ahora, tenían la experiencia acumulada de casi un año, había camas disponibles, conocía a muchos de ellos. Pusieron todo su ánimo, sus conocimientos y su experiencia a mi servicio, me faltarán abrazos y palabras para agradecer el bien que hicieron por mí”.

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