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Coronavirus

El emotivo testimonio de Ricardo Vivallo al estar 40 días intubado por el Covid-19

“Volví a nacer”, así resume el hombre de 56 años el proceso que lo mantuvo entre la vida y la muerte, y que hoy lo tiene en rehabilitación para retomar algunas capacidades que tenía antes de sufrir esta “maldita enfermedad”, como la denomina.


 Por Patricio Gallegos

Foto 5,2

Ricardo Vivallo Palacios quien por más de dos décadas se ha desempeñado como jefe del Departamento de Mantención del Complejo Asistencial “Dr. Víctor Ríos Ruiz” de Los Ángeles, que en el último año ha cmplido una labor importante en el equipo de logística del recinto hospitalario, ya que participó de los planes de reconversión de camas, para aumentar la disponibilidad de espacios dispuestos para pacientes que lleguen al hospital de Los Ángeles con cuadros graves de Coronavirus.

En el relato que hace Vivallo siempre pensó que el contagio estaba dentro de las posibilidades, pero nunca imaginó que la enfermedad estaría al borde de cobrarle la vida.

“Fue en el mes de octubre del 2020, que le notificaron que era contacto estrecho, por lo que estaba en casa cuando su estado de salud empeoró. “Un 15 de octubre llegué a Urgencias, me tomaron todos los parámetros y posteriormente me derivaron a la UTI, con sospecha de neumonía, con fiebre y harta tos”, sostiene.

Solo un par de horas más tarde lo trasladaron a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde la única opción era intubar, “Al principio me negué rotundamente, porque yo sabía que son diez días y luego de eso es muerte. Les pedí que me enviaran a casa, para morir cerca de mi familia, sin embargo, al llamarlos para despedirme, me pidieron que accediera a intubar, ya que era la única alternativa que tenía para seguir con vida”.

Lo que vino después fue una especie de “rito”, en la que el equipo clínico lo rodeó e hizo algunas arengas antes de efectuar el procedimiento, lo que asegura lo llenó de esperanza, y hasta hoy conserva como una de las imágenes más positivas dentro de todo lo que vivió.

DESPERTAR

40 días más tarde, Ricardo despertó adolorido, imposibilitado de hablar, 24 kilos menos de peso, y prácticamente sin fuerzas. “Mi cuerpo luchó, de acuerdo a los antecedentes que me cuentan, yo no tengo conciencia de ello, estuve super dormido y el sufrimiento empezó recién una vez que yo desperté, donde me encuentro con una pérdida de peso altísima, sin fuerzas ni siquiera para levantar las sábanas que me cubrían”

El sigue explicando que “estaba perdido, no reconocí las instalaciones de nuestro hospital en cuya remodelación participé, pensé que había tenido un accidente automovilístico”.

Otra de las cosas que cuenta en su duro despertar “Aparte de estar intubado, estuve con sonda para comer a través de la nariz, el hecho de que te coloquen paños es una situación muy incómoda, pero después tu accedes y te entregas, pero cuando yo desperté estaba totalmente perdido, tuve muchas alucinaciones, muchas veces pensé en escaparme, tirarme debajo de la cama

Y es que un número importante de pacientes que permanecen hospitalizados por varios días comienzan a experimentar un fenómeno que se denomina “delirium”, cuadro clínico caracterizado por un síndrome confusional.

“Recuerdo que en algún momento vi a todos los funcionarios vestidos de banco y a uno con una máscara roja, y ahí pensé que ya no estaba en esta tierra… fueron alucinaciones que tuve, y que eran parte de todo este proceso que viví, con esta enfermedad muy maldita, con mucho dolor, hasta la fecha sigo con dolores, tengo secuelas”.

REHABILITACIÓN

Al salir de la intubación, regresó a la UTI, donde se enfrentó a nuevos temores. “tuve daño en una cuerda vocal, no sabía si podía tener mi voz de vuelta, estaba debilitado, ni siquiera podía pararme o sentarme en la cama, porque producto de la disnea me iba de espalda. Mi lado izquierdo fue muy dañado por estar tanto tiempo sedado, la mano izquierda me tiritaba que no la podía parar, estuve muy complicado con la sonda”.

Pese a que tras su alta (15 de diciembre) ha permanecido ocupado y acompañado, reveló que esta es “una enfermedad muy solitaria, muy muy solitaria, y particularmente viví la angustia de pensar que podía morirme durante la noche, porque mi gravedad era compleja”.

Por ello, no quiso dejar pasar la oportunidad de enviar un agradecimiento, un abrazo, un aplauso a toda esa gente que personalmente me ayudó, me atendió y que logró que yo esté acá, es un mensaje infinito de mucho agradecimiento.

Después de haber superado el temido Covid, Ricardo quiso también enviar un mensaje de responsabilidad a la población. “Que se cuiden, ya que si bien es cierto todos estamos complicados con estar encerrados, lo que yo relato es lo que me pasó, por eso llamó al autocuidado, a ser responsables en las actividades que desarrollan tanto laboral, como social, y familiarmente, ya que tal vez uno puede ser asintomático, pero probablemente la persona de al lado no lo sea”.

“Sigo mi recuperación en este instante y desde el primer día que volví a la casa, hago dos veces al día terapia kinesiológica, y no he parado”, aseguró Vivallo.
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