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Coronavirus

Dirigentes de feria libre Santiago Bueras exige que se les autorice el funcionamiento

La presidenta de la agrupación afirmó que han tomado los recaudos del caso para evitar la propagación del coronavirus y reclamó porque a otros lugares similares sí se les otorgó el permiso. “Las personas que venden en la feria están en riesgo, tienen pensiones miserables y trabajan ahí por la imperiosa obligación de tener que comer”, declaró.


 Por La Tribuna

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“Nos cortaron a las manos a todos”. De esta forma se refirió María Zúñiga, presidenta del Sindicato N° 6 Santiago Bueras, a la negativa de la Autoridad Sanitaria de Biobío para permitir el funcionamiento de la tradicional feria libre que hace más de 20 años se instala los miércoles y fones de semana en la calle Santiago, entre Galvarino y Bombero Rioseco, a un costado de la villa Departamental.

Es que a raíz de la expansión de la pandemia del coronavirus, dicho organismo público ha aplicado medidas para evitar el funcionamiento de lugares de alta afluencia de personas.

Sin embargo, la dirigenta – que representa a un grupo cercano a los 350 feriantes – sostuvo que tomaron varios recaudos para solicitar a las personas mayores de edad, a los enfermos crónicos y a las mujeres embarazadas que desistieran de participar en la feria. Además, instalaron varios puntos para realizarse el correspondiente lavado de manos.

Pese a lo anterior, María Zúñiga recalcó que desde la Autoridad Sanitaria se les he negado la posibilidad de instalarse en las jornadas que suelen funcionar, determinación se contrapone a lo acordado en la región metropolitana donde se ha visado e

La dirigenta se quejó que mientras que a ellos se les niega realizar su trabajo, “no hay problemas en seguir autorizando el funcionamiento de los puestos por Villagrán, Almagro y todo el sector de la Vega Techada, además de las grandes cadenas de supermercados”.

Precisó que ahora el funcionamiento de la feria se había limitado básicamente a dos actividades: la venta de frutas y verduras y de artículos de aseo personal y del hogar, a precios más económicos que los que se encuentran en el comercio establecido. “Siempre hemos sido una alternativa para las familias más pobres para que el dinero les pueda rendir un poco, más aún ahora que no se sabe qué va a pasar con el trabajo”, añadió.

Citó el caso de grupos de agricultores que vendían su producción en ese punto de la ciudad, los cuales ahora no tienen ninguna alternativa de comercializar su producción.

“En principio, nos dijeron que sería una semana pero ahora dicen que estaremos tres meses sin trabajar. Si ya estamos desesperados con una semana sin trabajar, imagínese lo que significa no hacerlo por tanto tiempo. Acá habrá gente que no tendrá cómo alimentarse”.

Advirtió que “las personas que venden en la feria están en riesgo, tienen pensiones miserables y trabajan ahí por la imperiosa obligación de tener que comer”.

María Zúñiga afirmó que agotará las gestiones y acciones para lograr revertir la medida a la espera que las autoridades “tomen conciencia del grave problema social que están provocando y que deben resolver de alguna manera”.

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