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Convención Constitucional

Especialistas abordan las debilidades y fortalezas del texto constitucional

Según especialistas consultados por La Tribuna, destaca la flexibilidad para hacer modificaciones y el fortalecimiento de derechos sociales. Esto, sin embargo, junto a áreas que dejan más dudas, como los nombramientos en la Corte Suprema, o el fin del estado de emergencia.


 Por Sebastián Henríquez

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La Convención Constituyente terminó el martes 28 de junio su trabajo, y hoy tendrá lugar la ceremonia de clausura del proceso.

La ceremonia será en el edificio del ex Congreso Nacional, en Santiago, a las 10 de la mañana, justo cuando se cumple un año de trabajo del organismo.

Con esto, se da inicio al periodo de propaganda, de cara al plebiscito que tendrá lugar el 4 de septiembre.

Como el voto será obligatorio, todo el padrón electoral deberá pronunciarse sobre las 388 normas, distribuidas en 11 capítulos, que componen la propuesta constitucional.

Esto, algo más reducido respecto del primer borrador que se entregó, que contaba con 499 artículos.

El texto está disponible en la web de la convención y ha sido ampliamente comentado. Gremios de la agricultura o la energía, pueblos originarios, organizaciones feministas y de género, agrupaciones ambientalistas y de empresarios, iglesias católicas y evangélicas. La propuesta no ha dejado a nadie indiferente.

Según indican especialistas consultados por La Tribuna, esto se debe quizás a la misma dinámica de la elección de convencionales, que responden a grupos particulares de interés y no a la lógica tradicional de partidos políticos que ha existido en el país desde el retorno a la democracia.

Y, aunque no está aprobada o rechazada aún, ya tiene calificativos. Que es excesivamente ambientalista, que es garantista o feminista. Plurinacional.

Más allá de las discusiones particulares sobre cada tema, de las decenas que la propuesta aborda, este medio quiso consultar sobre sus debilidades y fortalezas en términos de derecho.

Si este fuera un reportaje sobre automóviles, se presentarían las visiones de dos mecánicos, que evalúen si el carro anda o no.

Si fuera una nota de caballos, la conversación sería con veterinarios y esto con la idea de ver si el animal se la puede o no en el Derby del domingo.

Es decir, una visión más desapasionada, con la dificultad que esto representa, y también algo más técnica.

FRENTE A FRENTE

La constitución actual rige desde el año 1980 -de ahí su nombre- aunque ha sido modificada muchas veces.

José Cisternas, es abogado, magister en Derecho Constitucional y Profesor de la Cátedra de Derecho Político y Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.

Para el académico, “la Constitución de 1980 ha sido modificada en varias oportunidades, teniendo reformas puntuales, como fue la plasmada en el mes de abril de este año, y que busca privilegiar el domicilio del elector al momento de asignar el local de votación en el plebiscito de salida, como sustantivas como ocurrió en los años 1989 y 2005”.

“No es justo comparar ambos textos constitucionales”, afirma.

“No solo porque existen escasos puntos de coincidencia (se pasa de un estado subsidiario a solidario; de un estado unitario a uno regional; de un poder judicial a sistemas de justicia; de un sistema dual en materia de salud a uno único y nacional), sino porque también responden a contextos históricos y sociales totalmente distintos”, añade.

Carlos Maturana, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Concepción, señala que “hay una diferencia en un 95%, hay muy poco del actual sistema constitucional que pasa al nuevo texto”.

“Las constituciones no las puedes entender a través de uno u otro artículo, sino a través de sistemas. Y el sistema, es totalmente distinto si piensas en el principio valórico que anima esto, es absolutamente distinto”, añade.

“Si uno lo sintetiza, cambian los valores de base. Se incorporan cosas que hoy no están y cuyo contenido nos va a costar construir, como el tema de la paridad o de los pueblos originarios, o la construcción de un estado social de derecho”, explica el académico.

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DEBILIDADES Y FORTALEZAS

La propuesta de nueva constitución tiene algunas áreas que, coinciden expertos, generan dudas. Tanto a nivel de sistema, como en el detalle de asuntos que parecen más técnicos, como el recurso de protección.

Según Maturana, “la constitución del 80 tiene una orientación muy clara: no le gustan los derechos sociales, y consagra el principio de subsidiariedad. De modo que tiene muy pocos derechos sociales, con un fuerte sesgo individual, es un punto de partida bastante pobre”.

“Así, la actual, incorpora elementos propios de la evolución de los derechos sociales en las últimas décadas, y un porcentaje importante de la nueva constitución son derechos fundamentales”, aclara.

“Ahora, esta constitución es una promesa de derechos, y si esta promesa es poco realista, o no es consensuada, va a producir problemas. Imagínese una constitución que diga que todos vamos a ser felices…”, reflexiona.

“Además, tengo una duda importante en los excesos normativos. Por ejemplo, las normas que regulan a Bomberos… no tengo nada en contra de ellos, pero no sé si es un tema que merece rango constitucional”, dice.

En tanto, José Cisternas advierte que “a pesar de la intervención de la Comisión de Armonización y la Secretaría Técnica, probablemente el proyecto de Nueva Constitución cuente con muchos ripios que conlleven a contradicciones o interpretaciones erróneas o antojadizas”.

“A mi juicio, primeramente se deben perfeccionar todos aquellos aspectos que tiendan a desvirtuar los objetivos, sentidos o alcances que la convención se ha propuesto. Sin perjuicio de ello, hay que tener en mente, que para poder llevar a cabo estas premisas que establecerá el proyecto de Nueva Constitución, se deberá hacer una modificación substantiva de varias disposiciones legales, a objeto de que se ajusten a este nuevo texto constitucional, aspecto que puede durar varios años”, piensa Cisternas.

Estos ripios dicen relación sobre todo con el sistema político y judicial. Entre los cambios planteados, se elimina un órgano de control constitucional, el actual Tribunal Constitucional, y el Senado. Con esto, coinciden especialistas, hay una debilidad a la hora de ajustar las normas al texto fundamental, y poco contrapeso al presidente.

Además, en una constitución que se propone garantizar derechos ambientales, sociales, educacionales y más, se elimina el recurso de protección. Esta acción jurídica es un reclamo para defender derechos presentes en la Carta Magna.

Se reemplaza por otro, la acción de tutela, y no está claro qué tribunal lo resolverá. “Es un problema, pues es una constitución que plantea muchos derechos, pero no está claro cómo se defenderán en una corte”, explica Maturana.

Lo positivo, eso sí, es que se plantea como un texto más fácil de modificar que la Constitución del 80. “No tiene amarres, ni plantea un sistema como la democracia tutelada que hubo en el país en los 90, cuando se pudieron hacer pocos cambios”, dice Maturana.

“La impresión que a mí me da, es que a pesar de todo, mucho de la Constitución es muy perfectible. No es un proyecto bien afinado, pero se puede mejorar”, señala.

JUECES Y SISTEMA POLÍTICO, LAS GRANDES DUDAS

El nombramiento de jueces en la Corte Suprema cambia, y esto tiene grandes consecuencias.

Hoy, existen 21 jueces, que son nombrados por el Presidente de la República, de una lista propuesta por el Senado y la misma Corte.

Esto cambia, pues el nombramiento estará a cargo de un Consejo de Justicia, y será por concurso público.

Otro punto que genera dudas, es el estado de emergencia, que se elimina. Actualmente, este esquema de excepción constitucional rige en varias regiones del país, donde hay problemas de seguridad pública.


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