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Incendios y contaminación ambiental: preocupaciones latentes de esta temporada

Expertos, así como autoridades de la región y la provincia, opinan sobre la manipulación de implementos y la correcta adquisición de motores de combustión.


 Por La Tribuna

6.2 diferencia leña

Cada año, las bajas temperaturas traen consigo una importante preocupación en la región y la provincia de Biobío debido al progresivo aumento del uso de elementos calefactores, esto por la cantidad de incendios en hogares y por el incremento del uso de leña que muchas veces no se encuentra en óptimas condiciones, lo que trae consigo una mala calidad en el aire.

Asimismo, es preocupante el aumento de incendios en inmuebles por la mala manipulación o mantención de elementos calefactores, por lo que desde Bomberos de Los Ángeles, el comandante Raúl Márquez explicó que esta es una situación que se vive principalmente desde marzo hasta septiembre u octubre, ya que es en dicha temporada cuando se concentra la mayor cantidad de llamados por incendios estructurales, originados por inflamación de ductos de estufa.

“Los registros que nosotros tenemos nos permiten señalar que tenemos aproximadamente un promedio de más de 100 incendios de inflamación de productos de combustión, de calefacción en general, ya sea de parafina, de gas, etcétera”, precisó el comandante.

El oficial agregó que, para prevenir este tipo de emergencias, y dependiendo de la naturaleza del artefacto que se utilice en las casas para calefacción, las personas deben limpiarlos para mantenerlos libres de los residuos de combustión.

En tanto, Juvenal Anabalón, ingeniero en Prevención de Riesgos y licenciado en Gestión Ambiental, recomendó que, en los casos de las estufas a combustión lenta, este proceso debe efectuarse mínimo una vez cada tres meses, lo que depende del tipo de leña que se utilice.

“Una leña de árbol nativo no genera residuos, sin embargo, otros tipos, como por ejemplo el aromo, tienen más resina y generan mucho estancamiento en los tubos, entonces, en ese caso, al mes o cada dos meses, revisar y limpiar”, explicó.

Si bien esta labor se puede encargar a un especialista, cualquier adulto puede “sacar la cámara, y a través de un espejo y linterna, mirar hacia arriba por el tubo. Así, uno puede ver como el hollín comienza a cerrar el ducto, y cómo el tubo se recubre. Al hacer la revisión se verifica si está sucio y se limpia”, precisó Anabalón.

LEÑA SECA: UNA DE LAS MAYORES PREOCUPACIONES

Otro de los puntos de preocupación en esta temporada es el uso de leña seca y certificada, ya que este producto entrega garantías en materia de seguridad y rendimiento, sobre todo a la calidad del aire.

Cabe recordar a través de los años, personal de Conaf no queda ajeno ante la situación, por lo que el director regional de esta corporación, Juan Carlos Hinojosa, indicó que se debe reforzar la relevancia de que este biocombustible -leña- cumpla con las características que todos deseamos.

“La mejor manera de ser consecuentes con el medio ambiente es que los ciudadanos nos ayuden y exijan que las personas que ofrecen leña de madera nativa, les muestren un plan de manejo otorgado por Conaf para acreditar que se trata de una corta de origen legal”, explicó.

A su vez, agregó que en el caso anterior, “el transportista y/o el comerciante deben contar con la guía de libre tránsito emitida por Conaf para el traslado y acopio del producto y, por último, una leña más eficiente, con el nivel de humedad que corresponde”.

También, el representante de Conaf explicó que hacer un uso responsable y eficiente de la leña es utilizarla seca, lo que se traduce en un contenido de humedad menor o igual a 25 por ciento. De esta forma, al quemarse producirá bajos niveles de emisión de contaminantes.

“Usar siempre leña seca ayuda a aumentar el calor obtenido en su hogar y, por ende, ahorrará dinero al usar menor cantidad. Junto con ello, siempre procure mantener su hogar a una temperatura ambiente de 20 grados, de esta manera evitará cambios bruscos de temperatura cuando salga al exterior, previniendo enfermedades respiratorias y, además, contribuirá a consumir menos combustible”, aseguró Hinojosa.

Datos de este organismo revelan que en la región del Biobío se consumen más de 1,5 millones de metros cúbicos de leña al año, lo que conlleva que más de 250 mil hogares utilizan leña para calefaccionarse, los que se encuentran concentrados principalmente en el Gran Concepción y en la comuna de Los Ángeles, produciendo cambios considerables en la calidad del aire, lo que afecta a la comunidad y su salud.

FOTO: Conaf insta a los consumidores a utilizar leña seca en el contexto de la implementación de la Gestión de Episodios Críticos. Leña seca (izquierda) y leña húmeda (derecha).

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