jueves 20 de febrero, 2020

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El curioso caso del balneario sin agua revela agudo problema en San Rosendo

Pero no solamente el balneario no tiene agua sino que toda la población rural de la tierra de la Carmela debe ser abastecida con agua potable de camiones aljibe


 Por Juvenal Rivera

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La historia es más o menos así. El año pasado se estaba configurando una nueva calle que daba justo al río Laja, por el lado de la localidad de San Rosendo.

Se tenían como 250 millones de pesos que, entre otras obras, también se emplearon en construir un muro de contención en las márgenes de dicho curso fluvial.

De paso, se aprovechó la ocasión para echarle una “manito de gato” al balneario municipal, el mismo que es usado hace décadas para que los sanrosendinos se refresquen en las extensas jornadas de estío. Con los gaviones y el acceso pavimentado, se cambiaron las mesas y se mejoró su disposición de tal forma que más personas pudieran disfrutar de ese lugar.

Sin embargo, este año no se ha podido hacer uso del balneario. Pese a mejorarse y hermosearse, tiene un pequeño gran problema: no hay agua. O sea, tiene agua pero es la suficiente para mojarse apenas los tobillos, nada más. Si alguien quiere bañarse ahí, únicamente le queda chapotear en el barro o, derechamente, jugar a hacer castillos con la arena que generosamente abarca una amplia extensión del lecho.

El caso fue divulgado el martes en el Fanpage de LajaTv en que se muestra una fotografía del mermado cauce del río que, en otras ocasiones para esta misma fecha, lucía brioso y azul antes de terminar su carrera en el río Biobío, que está algunos cientos de metros más hacia el poniente.

Esta dramática situación no es única. Se replica a lo largo del río Laja, el mismo cuyas márgenes han sido usadas desde siempre por quienes buscaban escapar del calor inclemente del verano. Cualquier lugar servía, desde accesos sin ninguna implementación hasta aquellos campings dotados de todo lo necesario para quedarse varios días disfrutando de las aguas frescas del principal tributario del río Biobío.

El caso más evidente es lo que se observa en las populares cascadas de los Saltos del Laja, cuyo mermado caudal demuestra el panorama adverso.

ALCALDE DE SAN ROSENDO

El alcalde de San Rosendo, Rabindranath Acuña, tiene una respuesta para explicar el origen del problema. También desde el tiempo en que el agua empezó a menguar en el balneario municipal. Y el responsable tiene nombre y apellido: central Laja.

“Debe ser hace unos 10 años cuando hubo un cambio rotundo en la cuenca del río Laja. Ahí se instaló la central de paso – que ahora está en manos de la empresa Engie-, la que se ubica en el sector de Puente Perales. Ahí cambió completamente la cuenca del río y fue ahí cuando perdimos la flora y la fauna, y el agua para recreación en Los Ángeles, Yumbel, San Rosendo y Laja”. A su juicio, esa pérdida “no tiene precio”.

El problema, según Acuña, es que dicha planta generadora represa las pocas aguas que van quedando en el río Laja, cuyo caudal ya viene muy disminuido por las extracciones intensivas que efectúan para regar miles de hectáreas de suelos cultivables. Al cabo, solo queda una pequeña porción de recurso que se termina diluyendo en los varios brazos del curso fluvial.

Por lo pronto, anticipó que en los próximos días buscarán solucionar ese problema. ¿Qué harán? “Vamos a meter máquinas excavadoras al lecho. Un kilómetro antes del balneario perfilaremos el río, de forma de canalizar la poca agua existente hacia esa zona. Es decir, haremos una intervención artificial del cauce”, explica.

Ese trabajo se venía haciendo en los años precedentes. Sin embargo, debido a los trabajos de mecánica de suelo realizado por la empresa Fesur en las basas del puente ferroviario, que data de 1880. “Ellos sacaron la máquina esta semana así que esperamos entrar nosotros al río este sábado o lunes”, acota.

SEQUÍA RURAL

Pero lo del balneario es solo una parte del problema ocasionado por la crisis hídrica. “Todo el sector rural de San Rosendo se abastece hoy en día con agua potable que se reparte en camiones aljibe. Callejones, Turquía, Vega Verde, Los Despachos, El Fuerte, Campón, La Quebrada, entre otros, se abastecen de esa manera”, señala el alcalde.

Son cerca de 300 familias, que suman más de mil personas, las que tienen problemas de suministro, lo que equivale a poco más del 25% de la población de la comuna de San Rosendo. Cada persona cuenta, a la semana, con 350 litros de agua potable, a razón de 50 litros diarios. “Eso es todo lo que tienen y no disponen de más agua potable”, advierte el jefe comunal.

Es que aunque por los convenios con Prodesal se han construido pozos profundos para regar los sembradíos y dar de beber al ganado, la calidad del recurso no es lo suficiente para destinarse al consumo humano. “Hoy en día nos hemos encontrado con aguas con manganeso y fierro, estando expuestos a enfermedades”, añade.

Es más, según el alcalde, “ni siquiera la calidad de agua en los camiones aljibe está asegurada porque son empresas externas que se abastecen en San Rosendo. Años atrás encontramos a una empresa de esas sacando agua desde un riachuelo. El tener que viajar 30 kilómetros a San Rosendo y después de vuelta hace que restrinjan mucho el agua”.

“De ahí que el municipio esté trabajando en el desarrollo de proyectos de agua potable rural que aseguren la provisión del recurso con todas las condiciones de salubridad. Ya tenemos tres proyectos construidos y otro que se debiera ejecutar este 2021 para 200 familias del sector Turquía”.

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