jueves 22 de agosto, 2019

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Robo de animales, crímenes sin culpables: el abigeato en Bío Bío


 Por Benjamín Ahumada

abigeato

El mercado de la carne robada mueve varios millones de pesos al año y, aunque no hay certeza de bandas organizadas, lo cierto es que las víctimas identifican a los asesinos de sus animales con nombres, lugares donde viven y vehículos en los que se trasladan.

Hoy, las policías están de manos atadas por las extensas zonas en las que ocurren los robos, sin embargo desde la Intendencia y Gobernación de Biobío confirmaron una mesa técnica de trabajo y la posible creación de una unidad especial para investigar.

“Me tienen de casero, al año me roban y matan cerca de 40 animales”; “Mi nieto llegó corriendo, me dijo: tata están matando los bueyes, ensíllame la yegua para seguirlos”; “Estamos de manos atadas, Carabineros viene, toma declaraciones, pero no pueden hacer nada”. Son sólo algunos de los relatos de los vecinos de Mulchén, una de las comunas con mayor extensión rural de Chile, por lo que los asesinos de animales robados, tienen todo el tiempo del mundo para cometer el abigeato, faenando el ganado en los mismos campos y fundos de los afectados.

La ley Nº 20.596 de junio de 2012 modifica y mejora el Decreto con Fuerza de Ley R.R.A. Número 16 de 1963 del Ministerio de Hacienda y, en concreto, entrega facultades que llevan al abigeato hasta la categoría de delito punible, pero sin connotación social, homologando su parte investigativa con la Ley de drogas, por lo que es muy difícil enjuiciar a los responsables.

EL ABIGEATO EN MULCHÉN

La comuna del Bureo, posee una de las mayores extensiones rurales de Chile, concentrando el 81.5 por ciento de su población en la ciudad, mientras que el 18.5 por ciento, es decir, 6.725 personas siguen viviendo en los campos, distanciándose algunos hasta en 50 kilómetros del centro urbano, por lo que la presencia de Carabineros y PDI es casi imperceptible, sobre todo cuando se denuncian los ilícitos, con tiempos de respuestas que superan las dos horas, tras la detección y denuncia telefónica de los abigeatos.

En este punto, no existe vecino que culpe a las policías por el tema de los tiempos, pero si manifiestan sus molestias a la hora de esperar investigaciones que nunca llegan, incluso cuando las víctimas han entregado descripciones certeras de los sospechosos y los vehículos que son utilizados para estos delitos.

La investigación de La Tribuna logró saber de nombres, direcciones y vehículos con patente identificables, material que puede tener la policía en caso de requerirlo.

Es más, en medio del reportaje, Carabineros confirmó la creación de una patrulla especial en Mulchén, la que logró detenidos que sin embargo, quedaron libres, pese a tener todos los elementos para cometer abigeato en su poder.
El robo y asesinato de animales no es un delito de alta connotación pública, por lo que un detenido puede quedar libre sin pasar, siquiera, a un control de detención, quedando la PDI y Carabineros a la espera de una orden de investigación que debiera emanar del Ministerio Público.

No hay más que hacer, dicen fuentes policiales, nuestra legislación es así.

TESTIMONIOS SALVAJES

El caso de Juan Luis Guzmán puede ser considerado emblemático tras el aumento del abigeato en Mulchén, pues sólo a él le han matado más de 40 vacunos, acumulando papeles en su escritorio con las denuncias formuladas, pero sin investigación o datos sobre alguna.

De hecho, el ganadero entregó a La Tribuna los partes 348, 505 y 958 (sólo como un ejemplo), los que dan cuenta de sus descargos en Carabineros y que, sin embargo, no han tenido respuesta en materia investigativa.

Pero los delincuentes no discriminan, para ellos da lo mismo que la víctima tenga dinero o no, tampoco entre los animales que son parte de la fuerza de trabajo de un campesino humilde, pues hay varios testimonios sobre el asesinato de bueyes.

El caso de Segundo Bartolo Fuentealba de Santa Ema, fundo La Soledad de Mulchén es triste, pero a la vez ejemplificador.
Con una voz dura relató, a nuestro equipo de investigación, la forma como operaron los asesinos de sus bueyes, a quienes dijo conocer, sabe dónde viven y el vehículo que usan para cometer sus fechorías.

Datos que, por cierto entregó a la policía, la misma que está de manos atadas y que ve con impotencia como los detenidos, tras sus operativos, quedan en libertad.
Pese a que lo ve como normal, Don Bartolo dio testimonio de una situación que pudo terminar en tragedia, pues los delincuentes, siempre andan armados.

“Sé que se trata de un hombre que le fleta al que nos robó, él le dio el dato, vino a comprar una yegua, por eso sabía de mis bueyes. Los bueyes no se los llevaron, porque mi nieto agarró la yegua y se fue tras ellos. Yo le dije, ahí está la pistola (fogueo) y si están cerca dispárale los tiros, se puso hasta espuelas y los pilló, él disparó y los ladrones se fueron. Los bueyes quedaron ahí, pero están jodidos dijo mi nieto, uno tiene un disparo en el cuello y el otro en la frente”, relata un orgulloso hombre que no logró dimensionar lo que ocurría y el peligro que corrió el niño, porque la vida del campo, demás está decirlo es ruda, ruda de verdad.

Los dirigentes rurales de Mulchén, también abrieron sus puertas para expresar la preocupación de sus vecinos y, por cierto, el miedo con el que viven.

Jocelyn Mardones, es la presidenta de la Junta de Vecinos Tres Vientos. Sus primeras palabras están cargadas de impotencia, de saber lo que ocurre y de no poder frenarlo dentro de los marcos de un Estado de Derecho, porque es clara en decir que más de algún vecino podría pensar en hacer justicia por sus manos.

“Es mucho el robo, vienen, sacan las 4 piezas (piernas y espaldilla) y dejan todo botado. La gente encuentra a la semana sus animales muertos, gracias a elementos de la naturaleza como los jotes y el olor. Los mismos animales que quedan vivos, se quedan en el lugar, como avisando que hay muertos”, dice la dirigente, que también se da el tiempo para reconocer que las policías están superadas: “No hemos tenido amenazas, no sabemos quién o quiénes son. Uno llama a Carabineros, pero el tema de la distancia es un gran problema. Yo vivo a orilla de calle y mi vecino más cercano a 5 kilómetros, Carabineros y la PDI no alcanzan a llegar a la casa, por las distancias”.

En tanto, Fresia Pino, presidenta de desarrollo local del sector Los Varones en Casas Viejas de Mulchén relató que: “Uno sale para el campo y encuentra desechos de animales, chanchos con crías y todo. Los vecinos tienen sus animalitos y a ellos les afecta. Yo veo a mis vecinos y me afecta, porque a ellos les cuesta tener sus cosas y se las roban. Los pollos los matan con honda. Nos sentimos solos y no es justo.”

LA VISIÓN DEL ALCALDE
Para el alcalde de Mulchén, Jorge Rivas, la historia es conocida, se trata de personas que atacan sin que les importen las condiciones económicas de sus víctimas, da lo mismo que tengas muchos o pocos animales, da lo mismo una gallina o un vacuno, da lo mismo si es una yunta de bueyes.
En concreto los delincuentes matan a los animales con cuchillos o disparos en los mismos potreros donde pastan a diario, para sacarle las dos patas, la espaldilla, los lomos y filetes. Lo que se vende rápido, sin importar la procedencia.

En su oficina, Rivas recibió a La Tribuna para partir con una sentencia: “El delito de abigeato ha aumentado considerablemente en la comuna de Mulchén y ya no existe discriminación en los robos y asesinatos que van desde las aves hasta los grandes vacunos, en contadas ocasiones quitan la fuerza o la subsistencia que ellos tienen para poder trabajar, roban sus animales de una forma salvaje, por así decirlo, dejan gran parte de los cuerpos tirados en los potreros”.
El líder comunal de los bureanos entiende las dificultades que tienen las policías al hablar de distancias y de la necesidad de ser inmediato en la respuesta a las denuncias, pero es imposible, las distancias son demasiado grandes y la suerte no alcanza para que en un patrullaje, por los campos, se descubra a los asesinos cometiendo el delito.

“Hay denuncias en Carabineros, hay denuncias en fiscalías tienen conocimiento, pero uno entiende que es difícil investigar y posteriormente sancionar, porque cuando no se tienen las pruebas inmediatas, muchas veces no se llega a un final como el que todos esperamos”.

LO QUE VIENE

El reportaje de La Tribuna continúa y podemos adelantar que Carabineros creó una unidad que se dedicará en forma exclusiva a prevenir el abigeato, mientras que la PDI espera las denuncias y las órdenes judiciales para trabajar.

Desde el gobierno, el intendente de Biobío, Sergio Giacaman confirmó la existencia de una mesa de trabajo que busca soluciones al tema y desde la Gobernación, su titular, Ignacio Fica, adelantó que las fiscalizaciones serán duras y ejemplificadoras, sobre todo ahora que se acercan las Fiestas Patrias.


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