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Cartas

El fracaso de nuestra civilización


 Por Prensa La Tribuna

Señora directora:

Desde un tiempo y hasta la fecha, expertos alertan sobre una realidad que hemos sido incapaces de enfrentar con la rigurosidad que implica, y es que en Chile se vive un envejecimiento acelerado, caracterizado por una baja tasa de reemplazo. Según datos de CEPAL entregados el 2021, el grupo etario que más ha crecido en estos últimos 20 años es el de las personas de 80 años y más, con un aumento del 162% entre 2001 y el 2021.

Situación similar viven varios países, sobre todo del primer mundo, donde existe preocupación por la calidad de vida de las personas mayores. Por eso se crea la red de ciudades amigables con las personas mayores, que, según la OMS, tiene como objetivo impulsar el envejecimiento activo mediante la optimización de la participación, la mejora de las condiciones de salud y el aumento de la seguridad de los entornos, a fin de mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

Es importante reconocer nuestro propio futuro, pues el desenlace de toda vida humana lleva a lo mismo: la vejez. Y si analizamos la situación y calidad de vida de este grupo etario en nuestro país, veremos que la mayoría de las personas en situación de calle son personas mayores, las pensiones con las que deben subsistir son insuficientes y, además, existe poca preocupación de la sociedad por mejorar esta dura situación, pues tenemos un sistema que, en vez de buscar estrategias para el envejecimiento activo, desecha y aísla a las personas mayores, excluyéndolas de los procesos relevantes y de las iniciativas o políticas públicas que, incluso, se implementan teóricamente pensando en ellos.

En Chile, hay 205 municipios que se han comprometido a implementar medidas para convertirse en ciudades más amigables con las personas mayores, donde el 100% de las comunas del Biobío participa, sin embargo, la gran mayoría se encuentra en la primera etapa del primer ciclo. Y para avanzar es relevante seguir el ejemplo que el Banco Interamericano de Desarrollo y que muchas ciudades pioneras en este tema entregan, siendo el elemento común consultar a las personas mayores sobre sus necesidades para atenderlas desde la realidad local.

Tal como indica Simone de Beauvoir en su libro La Vejez, es lamentable que en el momento en que la persona se encuentra, por fin, liberada de acciones, se le quitan los medios para utilizar su libertad, quedando condenada a vegetar en la soledad y el aburrimiento. La desdicha de los ancianos es un signo del fracaso de la civilización contemporánea. El llamado es a aunar fuerzas, el gobierno, los municipios, gobiernos regionales, las empresas, la academia, las juntas vecinales y todos, debemos mirar la agenda del envejecimiento desde el protagonismo. Solo así podremos entender la importancia de avanzar, junto a las personas mayores, a una sociedad activa que comprenda el envejecimiento como parte del curso de vida al que todos transitaremos y para el que tenemos que prepararnos.

Constanza Escobar Cardenas / directora de Administración Pública USS

Lincoyán Fernández Huerta / director de Kinesiología USS


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