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Cartas

Que no sea por la cuota


 Por Alejandra Ríos Urzúa

Señora directora

Recientemente se cumplieron cuatro años desde que entrara en vigencia la ley 21.015, más conocida como “Ley de Cuotas”, cuyo objetivo es incentivar la incorporación de Personas con Discapacidad (PcD) a entornos laborales abiertos. 

Sin duda, esta normativa vino a plantear desafíos a la cultura laboral chilena, toda vez que mandata la reserva de un porcentaje de la dotación total de una empresa para PcD. De esta manera, durante los dos primeros años, se observó un incremento en la contratación de este colectivo que históricamente estuvo marginado de oportunidades laborales. 

Si bien, inicialmente los resultados no cumplieron las expectativas proyectadas por las autoridades, de igual manera el balance fue positivo, observándose un progreso en materia de inclusión laboral indiscutible. Al cumplirse el primer año desde la promulgación de la normativa (2019), se habían alcanzado casi 13 mil contrataciones, materializándose más de 32 mil contratos al 2021, según un informe elaborado por los Ministerios de Trabajo, Desarrollo Social y Hacienda. 

Ahora bien, llama la atención un dato en particular. Mientras las inserciones laborales inclusivas aumentaban, también lo hacían los contratos terminados, pasando de 1.377 en el 2019, a algo más de 11.200 en 2021. Así, la proporción entre contratos vigentes y terminados se fue equiparando en la medida en que la ley se instalaba.

Entonces, cabe preguntarse si el impulso inicial por contratar PcD respondía exclusivamente a la necesidad de cumplir la ley o, si en efecto, como sociedad hemos alcanzado un grado de madurez tal, que aprendimos a valorar la diversidad como una fortaleza de los equipos de trabajo. Espero que sea lo segundo y no sea sólo “por cumplir la cuota”.

Alejandra Ríos Urzúa

Directora Diploma en Habilidades Laborales UNAB, Viña del Mar

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