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Cartas

Identidad


 Por José Luis Hernández Vidal

Señora directora:

La ciudad ucraniana de Lviv se ha transformado en símbolo de la resistencia a la invasión rusa.  Toda la población ayuda en lo que puede a las fuerzas que combaten. Muchos voluntarios de la población civil, especialmente jóvenes, entre las mil tareas que deben realizar para defender su país, han dedicado su tiempo a proteger las esculturas y monumentos envolviéndolos con los materiales disponibles para prevenir su daño por los bombardeos y los ataques de los tanques rusos. Con su Presidente a la cabeza, tratan de preservar la historia, la cultura y, en último término, la identidad ucraniana, la misma que Rusia quiere hacer desaparecer.

En nuestro país, el monumento al General Baquedano no fue repuesto en su sitio antes de entregar el mando. Habrán muchas razones para no haber terminado a tiempo ese trabajo, o para dar más importancia a una pezuña dañada del caballo que al daño que deja el que un grupo de vándalos  impongan su voluntad por la fuerza. Cuando la autoridad deja hacer por largo tiempo, llega un momento en que la historia y la identidad nacional pasan a ser materias opinables, encuestables y politizables. No haber reinstalado la estatua, aun cuando hubiera sido con imperfecciones, fue la última señal de debilidad del gobierno saliente.

José Luis Hernández Vidal

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