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Cartas

Mujeres y banca


 Por Prensa La Tribuna

Señora directora:
A pesar de que debido a la pandemia las mujeres han experimentado retrocesos en inserción laboral, los cambios sociales en las últimas décadas las han posicionado como actores clave en el mercado. Según un estudio de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), la brecha de género en el acceso a servicios financieros ha disminuido.
Lo anterior se condice con los cambios que las mujeres han experimentado en el mercado laboral: mayor acceso a trabajos remunerados y mejora en el ingreso promedio. Estos avances permiten que ellas tengan posibilidad de acceder también a financiamiento directo con el respaldo de sus rentas, sin depender de copagos o garantías de terceras personas. Eso se refleja, por ejemplo, en que la mitad de los créditos otorgados por la banca corresponde a mujeres, y que el crecimiento de los créditos de consumo desde el año 2011 hasta ahora, prácticamente se duplicó, pasando de 1,9 millones de créditos a 3,6 millones hacia mujeres en el año 2021.
Además, debemos agregar que en Chile existe mayor cantidad de hogares monoparentales a cargo de mujeres, que en algún momento requieren acceso a los servicios financieros. En un informe del 2020, la División del Observatorio Social de la Subsecretaria de Evaluación Social muestra con datos de la CASEN que, mientras en 1990 un 20,2% de los hogares tenían una jefatura de hogar femenina, en el año 2017 esta cifra se duplicó, alcanzando el 42,4% de los hogares con este rol.
Por ello, los resultados entregados por la ABIF son coherentes con la realidad país, donde las mujeres están mejorando acceso y condiciones en el mercado laboral, para hacer frente a sus responsabilidades como jefas de hogar. El desafío en esta materia es que los ingresos promedio sean equivalentes entre hombres y mujeres, lo que hasta el momento ha mejorado, pero quizás no con la velocidad que se espera
Tal como indica el informe de la ABIF, el mayor acceso y mejora en la renta de las mujeres permiten que ellas puedan acreditar mejores ingresos al momento de requerir financiamiento en la banca y, con eso, acceder a mejoras en el costo del financiamiento o tasas de interés, pues su calificación crediticia ha mejorado. La ABIF es tajante en declarar que no existe discriminación de género al momento de cobrar los intereses por un crédito. La diferencia se produce por una segunda derivada en el sentido de que las mujeres tienen, en promedio, menores ingresos que los varones.
Karin Bravo Fray
Directora de Postgrados
Universidad San Sebastián

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