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Cartas

Inflación y TPM


 Por Prensa La Tribuna

El considerable aumento en el precio de las gasolinas fue uno de los factores que generó el alza de un 0,8% del IPC en julio. De este modo, en que lo que va del año el aumento llegó al 2,8% mientras en doce meses el incremento alcanzó al 4,5%. Sin duda, se trata de cifras preocupantes.

En este contexto, el rol de Banco Central (BC) adquiere especial relevancia. Como se sabe la Tasa de Política Monetaria (TPM) es el instrumento con que dispone el instituto emisor. Sus variaciones responden a ajustes que la autoridad monetaria desee realizar principalmente para el control de los precios internos de la economía. Si bien por más de dos décadas el objetivo del BC de mantener la inflación baja y estable, en una tasa ancla nominal del 3%, se ha cumplido prácticamente todos los años, hoy estamos viviendo un periodo con una incipiente alza de los precios, que se quiere controlar.

En ese contexto, el Banco Central optó por subir la TPM a 0,75% tras meses en su mínimo técnico. Pero ¿en qué afecta esta medida a los ciudadanos? En términos simples, genera un encarecimiento en el costo de la deuda de personas y empresas. Aumentar la tasa de interés implica que deberemos pagar más por los créditos, por lo que se desincentiva, desde esa arista, al consumo. Por otro lado, en términos teóricos, aumentos en las tasas de interés podrían promover que las personas dejen de consumir y prefieran el ahorro, al tener tasas más rentables para sus depósitos. Obviamente, dependerá de cómo las distintas instituciones financieras traspasen este aumento a sus clientes.

En conclusión, la decisión del BC es la adecuada en un escenario de mayor liquidez y alto consumo que genera riesgo inflacionario, riesgo que afecta sobre todo a los segmentos más vulnerables.

Karin Bravo Fray

Directora de Postgrados

Universidad San Sebastián

Especial Coronavirus

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