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Cartas

Sensatez y convicción


 Por Prensa La Tribuna

Señora directora:
Parte de lo que dio gobernabilidad por años a la Concertación fue su capacidad de conciliar sus legítimas diferencias internas en favor de un proyecto colectivo. Posteriormente, cuando dan por enterrada esta coalición para dar paso a la Nueva Mayoría (alianza desde la DC hasta el PC) también lograron consensuar, pero con un evidente desgaste del poder, dejando que sus diferencias fueran superiores a la vocación de gobernar.
Hoy la centroderecha está viviendo algo similar. Porque mientras el presidenciable Sebastián Sichel apunta a crecer hacia el centro, ampliar la coalición y tener vocación de mayorías, desde el lado del Partido Republicano, y adherentes de José Antonio Kast como Sergio Melnick y Teresa Marinovic, se esfuerzan por dividir al bloque, extremar posiciones y vapulear a la principal carta presidencial del sector.
Lo que el oficialismo, y especialmente la extrema derecha, tienen que entender, de una buena vez, es que solo la unidad del sector, la capacidad de anteponer los acuerdos por sobre las legítimas diferencias y aprender a convivir con ellas, les permitirá ofrecer a Chile un proyecto de gobernabilidad que seduzca y concite el interés de las chilenas y chilenos.
¿Puede la centroderecha aspirar a hacer historia y lograr un inédito segundo mandato? Con Sichel, claro que se puede.
Rodrigo Durán Guzmán

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