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Cartas

Educación a largo plazo


 Por La Tribuna

Señora directora:

Somos profesores, directivos y asistentes de la educación preocupados de los desafíos del sistema educativo a largo plazo. A través de “Tenemos que Hablar de Educación”, proceso participativo convocado por Acción Colectiva por la Educación, hemos tenido la posibilidad de pensar en la educación que soñamos y las herramientas para conseguirlo. Este año la pandemia cambió el paradigma, nos obligó a adaptarnos a velocidad impensada a una educación remota, distante pero que lucha por mantener su calidad. Así, hemos obtenido grandes aprendizajes que se transforman en nuevos desafíos. La mayoría de los establecimientos del país han trabajado con pocos recursos, especialmente tecnológicos, porque los niños y niñas no tienen acceso a internet o un computador personal en casa, es por eso que los docentes hemos tenido que idear fórmulas como el reparto de material, cápsulas diferidas y la adaptación al ritmo de cada estudiante. Por otro lado está la dificultad de los apoderados de acompañar a sus hijos e hijas, ya sea por tiempo o falta de conocimiento. Es por esto que nos parece esencial modificar el currículum de lo requerido por el Mineduc a uno acotado, desafiante y pertinente, que tenga que ver estrictamente con los lugares donde se educa y las necesidades que ahí tienen nuestros estudiantes. Y para lograrlo necesitamos capacitarnos en el lenguaje digital y manejo de plataformas virtuales para la educación, ya que son esenciales en el sistema híbrido que tendremos el 2021, pero también son herramientas que llegaron para quedarse y que estarán integradas en el repensar del sistema, proporcionando a los estudiantes una mayor autonomía en su trabajo y aprendizaje.

La labor educativa no sólo es académica, sino emocional y afectiva, y este año se hizo más evidente su importancia. Tenemos que dedicar más tiempo a esta área de la formación, así como también al acompañamiento de toda la comunidad educativa, comprendiendo que a mayor estabilidad y satisfacción emocional, mejores logros formativos y académicos se obtienen.

Hemos vivido uno de los mayores cambios en la historia de la educación y nos hemos adaptado con rapidez y voluntad. De ahora en adelante debemos hacernos cargo de la importancia que merece la educación, debemos acortar las brechas, las escuelas deben tener la capacidad de entregar las herramientas necesarias a las familias. Debemos entender la educación como un derecho fundamental: debe ser justa, de calidad e inclusiva, debemos asegurar que ningún niño se quede atrás. Es por todo esto que hacemos un llamado, tenemos que hablar de educación.

Jenny Rojas, directora Escuela San Carlos de Vicuña

Liliana Cárcamo, directora Escuela Libertador Bernardo O’Higgins de Puerto Natales

Jéssica Mallea, directora Escuela Básica de Concentración Fronteriza San Gabriel

Irene Escobar, asistente de la educación Escuela Básica de Concentración Fronteriza San Gabriel

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