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Cartas

Dos muertos por calle


 Por Prensa La Tribuna

Señora directora:

Destapado, justo fuera de la Vega Techada de Los Ángeles, sin protección y a la vista de todos, terminó su vida Juan Carvajal, un hombre en situación de calle. Y no se trata de una muerte aislada, de un “hecho lamentable”, como dirían los políticamente correctos. Sólo unas horas antes de su muerte, vecinos encontraron a un segundo hombre fallecido a la intemperie, cerca de las instalaciones de la ex cárcel de la ciudad.

Entre todas las fracturas sociales que ha dejado en evidencia el Covid-19 en Chile, la de las personas en situación de calle es una de las más amargas y persistentes en el tiempo. En nuestra región más de 1.300 personas se cobijan en esquinas, bancos, veredas, plazas, rincones y agujeros. Es gente que nace y muere pobre. Tienen suerte si algún familiar reclama sus cuerpos y acaban enterrados en la parcela de los olvidados, como si no hubieran existido.

Nuestro equipo de calle recorre sectores vulnerables de Los Ángeles. Premunidos de abrigo y compañía, estuvimos en los lugares donde suelen pernoctar los más excluidos. Pero frente a este hecho. ¿Cuántas muertes más tendremos que lamentar cuando la suerte no está de su lado y nos impida encontrarlos?

Sabemos que no habrá reformas legales, ni debates en el Congreso por Juan Carvajal. La muerte de él y de otro hombre en Los Ángeles es el último eslabón de una cadena de ausencias estatales. En Biobío no existe ningún programa público o privado destinado a resolver de manera integral las problemáticas vinculadas a la condición de calle, incluyendo, atención psicosocial, empleo, salud y soluciones habitacionales. Las hospederías son necesarias, los albergues también, pero esto tiene que estar acompañado de respuestas concretas sostenibles a largo plazo.

Héctor Higuera, jefe social territorial del Hogar de Cristo

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