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Cartas a la directora

Sename


 Por La Tribuna

Señora directora:

Escribo estas letras con dolor, vergüenza y miedo. Hace unas semanas los medios de comunicación, nuevamente dieron cuenta de una denuncia por presuntos delitos sexuales al interior de una residencia colaboradora del Sename, ubicada en Hualpén, Concepción.  Una terrible noticia. Todo empeora aún más cuando una funcionaria es la sindicada como presunta responsable de estos hechos aberrantes, pues era ella quien debía velar por estos niños, que día a día, desde que nacieron son víctimas de vulneraciones, abandono y descuido; todo eso que los llevó hasta esas residencias. Y ¿qué pasó? Los vendió, los regalo a enfermos depravados sin corazón que aprovecharon esta vulnerabilidad, este abandono social para abusar de lo más íntimo de un niño, su inocencia.

EL Sename es por definición, el Servicio Nacional de Menores, su misión es la prevención, promoción, protección y restitución de los derechos de niños, niñas y adolescentes vulnerados en sus derechos. ¿No les parece insólito que este mismo organismo sea quien durante años ha jugado con lo más esencial de un ser humano?

Lo que pasó en nuestra región es un hecho miserable e indescriptible, que hace que se le parta el corazón a cualquiera. Me pregunto cómo este sistema lo permitió. ¿Acaso no le importó a nadie? ¿Nadie vio nada? ¿Cómo se le pide perdón a esos niños? ¿Cómo se les parcha el alma? No hay respuesta, porque en el fondo sabemos que no es verdad, porque el corazón no se recupera, el dolor no se va. Y ¿qué hacemos nosotros para que esto cambie? ¿Qué responsabilidad tenemos en esto? ¿No es tiempo de cuestionarnos todo? Espero que nunca más nos permitamos escoger a parlamentarios que estén dispuestos a ver frente a sus narices cómo los proyectos de mejora duermen en las oficinas de algún político. Que esta reforma al Sename, recién aprobada, sea real, no sólo un cambio de nombre, sea una reforma profunda que priorice los derechos de los niños, derechos humanos de los que tanto se habla en estos tiempos. Después de una larga lucha, se cierra el Sename por fuera, y nace el Servicio de protección a la niñez y adolescencia, es tiempo de construir una institución transparente, robusta, que nos permita efectivamente poner a los niños primero.  Espero de corazón que los políticos estemos a la altura de los que más sufren, de los que representan el futuro, no vuelvan a ver las instituciones públicas como un bolsón pagador de favores. Hoy, entre el corona virus, las enfermedades, entremedio de incertidumbres y cuarentenas, creo firmemente que la indolencia es la pandemia más grave de todas.
Victoria Abarzúa

Presidenta Regional

Evópoli Biobío

Especial Coronavirus

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