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Cartas a la directora

Insólito


 Por La Tribuna

Señora directora:

Aun no salgo de mi asombro. Hace unos días aproximadamente, 290 mil jóvenes interesados en rendir la PSU vieron amenazados sus propósitos, incluso un porcentaje importante fue impedido en ello, agregando de esa forma aún más estrés e incertidumbre por los resultados. Todo ello dentro del marco que les permitiría proseguir sus estudios en educación terciaria.

De esa manera, ellos podían llenar el interés de progresar y crecer como personas, y asimismo proyectar su futuro personal y económico. Todo esto se ve boicoteado por un par de imberbes revolucionarios de macetero, los cuales ahora se vanaglorian de haber saboteado el sistema.

Lamentablemente, los daños colaterales son inmensos, pero nada de ello les importa. Como tampoco a gran parte de los rectores políticos de nuestro país. Hasta la fecha, no he visto ni oído una condena enérgica de ninguno de nuestros parlamentarios o presidentes de partidos al respecto de esta vil y perjudicial acción.

A Chanfreau y Salgado los elevan como héroes, les dan pantalla y micrófono en la prensa, pero no he visto reportaje realizado a ninguno de los afectados por estas deplorables y condenables acciones. ¿Quién habla por ellos o los defiende? Todos miran para el techo.

Y ahora viene lo insólito, para agregar más pelos a la sopa.

El director de Historia y Geografía de la Universidad Austral de Chile, ofrece acceso sin PSU a uno de los saboteadores de la PSU a la carrera que él quiera. Un académico de una universidad, pasando por alto toda la organización académica de su casa de estudios y faltando el respeto a su rector, ofrece algo que está normado y que todos los demás mortales deben cumplir para poder acceder a un estudio de pregrado. Todo esto obliga a generar una respuesta por parte de Rectoría de esa casa de estudios, en la cual debe aclarar este impase.

Para mí, que estudié en esa alma mater, me parece inconcebible que ese académico siga de director de esa escuela. Aún más, debiera ser caducado su contrato de trabajo, ya que no ha entendido cuál es su lugar y responsabilidad en la formación de futuros académicos. ¿Qué enseñanza le está dando a sus estudiantes? ¿El no respeto hacia los demás, la violencia, el perjuicio de otros para el aprovechamiento personal y la corrupción?

Me duele profundamente que ese proceder se esté instaurando dentro de nuestras casas de estudio, y además se esté traspasando y avalando en los estudiantes actuales, futuros profesionales.

Jon G. Wilckens E.

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