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Bienestar

Terminaron las vacaciones y el miedo de volver a clases se acentúa

Durante esta semana, gran parte de los establecimientos educacionales regresan a la rutina, razón por la que el mal humor, el sueño y la ansiedad es latente en las aulas.


 Por La Tribuna

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María Paz Rivera Arévalo

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Como ya se anunciaba la semana pasada en Diario La Tribuna, dentro de estos días la mayoría de los establecimientos educativos iniciarán sus clases, acontecimiento que provoca tanto en los niños como en padres y profesores cierto nivel de estrés y preocupación por volver a la rutina.

 

Después de unas largas vacaciones es normal que el cuerpo, el sueño y los diversos hábitos que tienen los pequeños se hayan visto alterados por el disfrute de los días libres.

 

Referente a esto, la psicóloga Rosemarie Enríquez, quien actualmente se encuentra trabajando en el Cesfam Nuevo Horizonte de Los Ángeles, explica que este síndrome posvacacional es un fenómeno social muy común, ya que para el ser humano, después de pasar uno o dos meses mutando su rutina, al querer retomar las responsabilidades cabe la posibilidad hasta de generar una depresión.

 

“Es como un conjunto de síntomas y signos que le pasa a las personas; en este caso, a los niños de distintas edades que tienen que volver a un ambiente de trabajo educativo donde hay harto estrés. Entonces tienes que pasar por un proceso de adaptación, por eso, generalmente cuando hablamos de síndrome posvacacional, es cuando hay estrés, angustias y no querer volver a la rutina”, explica.

 

La manera en que se manifiesta este fenómeno es diferente en cada persona, ya que depende de la edad y sus necesidades. La profesional señala que para evitar estos síntomas, los padres deben trabajar en las rutinas de sus hijos al menos dos semanas antes de que comiencen sus actividades educativas.

 

TRABAJAR EN LOS HÁBITOS

 

Este síndrome no solamente involucra a los niños, sino que también a los profesores, auxiliares y apoderados. “Esto involucra a la familia y también al cuerpo de docentes, porque ellos también tienen que volver a trabajar. Se ven involucrado tres actores, entonces más que síndrome vacacional, es volver a una rutina diferente. Así que tienes que pasar un proceso de adaptación nueva, por lo que es muy natural que aumente el factor de estrés por la situación en sí”, dice.

 

Enríquez explica que los padres deben apoyar a los niños respecto de los nuevos desafíos a los que se verán expuestos. La mejor manera de hacerlo es trabajando en los hábitos que durante el periodo de vacaciones fue olvidado, como por ejemplo, las horas de sueño, una alimentación balanceada, horarios de estudios y, por supuesto, disminuir las horas que pasan frente a los aparatos eléctricos.

 

Lo normal que deberían durar estos síntomas posvacacionales, los cuales se basan principalmente en fatiga, desánimo y quizás tristeza, son dos semanas. “Esto no es una patología, es un síndrome. Son procesos adaptativos que se van viendo caso a caso, no para todos es igual. Esto es un proceso supernatural que puede durar dos semanas, por ahí, eso es como lo normal”.

 

Entre los hábitos que mencionó la psicóloga recalcó los horarios de sueño, pues es común que cuando las personas salen de vacaciones, se acuesten más tarde y se levanten tarde, provocando, en los niños sobre todo, un descontrol de las rutinas de descanso. Es fundamental, dijo Enríquez, que los niños tengan por lo general nueve horas de sueño para poder tener un buen desempeño y funcionamiento escolar.

 

Otra cosa importante son los horarios de estudios, debido a lo extenso que es el periodo en que los niños pasan sin realizar deberes ni tener mayores responsabilidades; se pierde la costumbre y después es una carga de estrés tanto para el niño como para su apoderado.

 

Y PARA LOS TRABAJADORES

 

De acuerdo a lo comentado por Enríquez, el síndrome posvacacional es algo que afecta a todos aquellos que han estado en un extenso periodo de vacaciones; esa definición sin duda abarca a los profesores y auxiliares, quienes también deben volver esta semana a sus trabajos.

 

Para ellos, la psicóloga recomienda tener una planificación de semanas, pues es indispensable ofrecerles una buena acogida a los alumnos para que reciban el año escolar con una visión positiva.

 

“Que lo vean con alegría y una actitud positiva. Es diferente para el niño que tú ves a un profesor con cara de enojado el primer día de clase, a verlo y que te diga: ‘¿cómo estás tú?’. Eso influye montones en la recepción que tienes del colegio. Los profesores deben tener una buena acogida con sus alumnos como un nuevo año, nuevas oportunidades, nuevos desafíos”, señala.

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