Agroforestal

Transgénicos y resiliencia climática: Más de 40 años confirman su rol en la producción mundial

Un estudio publicado en Nature Climate Change demuestra que los cultivos genéticamente modificados aumentan rendimientos y aportan estabilidad ante el clima. Miguel Sánchez, director ejecutivo de ChileBIO, analiza las conclusiones del reporte y resalta el papel de Chile como hub biotecnológico global.

Los campos de multiplicación e investigación en semillas biotecnológicas permiten desarrollar variedades resistentes al estrés hídrico, fortaleciendo la seguridad alimentaria.
Los campos de multiplicación e investigación en semillas biotecnológicas permiten desarrollar variedades resistentes al estrés hídrico, fortaleciendo la seguridad alimentaria. / FUENTE: Marca Chile

El avance del cambio climático y la urgencia de garantizar la seguridad alimentaria han puesto en el centro del debate el valor de la ciencia en el campo. De acuerdo con evidencia reciente y el análisis entregado por ChileBIO, la adopción de cultivos transgénicos durante cuatro décadas no solo ha impulsado la productividad agrícola, sino que funciona como una herramienta clave de adaptación climática. El estudio, desarrollado por la Universidad de California, Berkeley y Texas A&M University, abarcó más de 172.000 producciones en Estados Unidos entre 1978 y 2020, demostrando que la biotecnología aporta estabilidad productiva, amortigua pérdidas por sequías y reduce el desplazamiento geográfico de los cultivos

CUATRO DÉCADAS DE EVIDENCIA EN RENDIMIENTO Y ESTABILIDAD

Para contextualizar este avance, el informe documental de ChileBIO señala que la investigación publicada en la revista Nature Climate Change analizó bases de datos masivas a nivel de condado en Estados Unidos, sumando 84.594 observaciones para maíz, 68.874 para soya y 18.707 para algodón. Los modelos econométricos revelaron que la biotecnología incrementó los rendimientos históricos de maíz y soya entre un 15% y un 27% en comparación con escenarios sin transgénicos. Un aumento de diez puntos porcentuales en la adopción se vinculó a alzas promedio de 2,2% en maíz y 1,5% en soya. Asimismo, en el caso del maíz, cada punto porcentual de adopción redujo entre 1,7% y 2,6% la varianza del rendimiento interanual, amortiguando crisis severas como la sequía del Medio Oeste en 2012. Además, la biotecnología evitó que el centro productivo se desplazara 13 kilómetros más al norte en maíz y 19 kilómetros en soya, conteniendo costos logísticos y presiones sobre hábitats naturales.

LOS TRES PILARES DE IMPACTO DE LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS

Profundizando en los hallazgos del estudio, Miguel Sánchez, director ejecutivo de ChileBIO, aclara que el análisis evaluó estrictamente cultivos transgénicos durante 40 años. El ejecutivo explica que los resultados muestran tres grandes conclusiones fundamentales. En primer lugar, los aumentos de rendimiento de entre 15% y 27% en maíz y soya derivados del mejoramiento genético. En segundo lugar, la estabilidad de la producción ante impactos ambientales adversos como sequías, fríos o menor disponibilidad de agua. Sánchez detalla que, aunque las variedades evaluadas responden a la primera generación —resistencia a insectos (Bt) y tolerancia a herbicidas—, estos rasgos permitieron un consumo más eficiente de agua y nutrientes por parte de las plantas, predisponiéndolas a resistir mejor el estrés ambiental. En tercer lugar, la menor necesidad de desplazar zonas productivas, lo que resguarda la infraestructura de riego, acopio y transporte, evitando la migración forzada de los agricultores.

Fotografía de contexto. / interempresas.net
Fotografía de contexto. interempresas.net

PROYECCIÓN Y ESCALA GLOBAL DE ADOPCIÓN DE LA BIOTECNOLOGÍA

Mirando al futuro, Miguel Sánchez señala que las nuevas características en desarrollo, con tolerancia directa a la sequía, calor, frío y salinidad, potenciarán aún más la adaptación de la agricultura mundial. En cuanto al contexto global, el líder de ChileBIO destaca que en los últimos 10 años el uso de transgénicos creció en casi 40 millones de hectáreas, alcanzando en el año 2026 más de 216 millones de hectáreas en el planeta. Esta superficie equivale a casi el 13% del suelo agrícola arable del mundo, confirmando que la biotecnología es una realidad agrícola consolidada a nivel internacional y una oportunidad concreta de adaptación que suma a más países e inversiones globales.

CHILE: HUB BIOTECNOLÓGICO Y PROVEEDOR ESTRATÉGICO DE SEMILLAS

En este escenario, Chile desempeña un rol estratégico indiscutible como proveedor global de semillas de alto rendimiento a contraestación para el hemisferio norte. Como explica Miguel Sánchez, el país se potencia tanto en la multiplicación de semillas para abastecer a potencias agrícolas como Estados Unidos, Canadá y China, como en su faceta de plataforma de investigación y desarrollo de campo (I+D). Gracias a sus 'laboratorios naturales' definidos por su clima y geografía, sumados a un marco regulatorio propicio, Chile se ha consolidado como un hub biotecnológico de semillas donde se han desarrollado íntegramente variedades de soya tolerantes a la sequía y maíces Bt con tolerancia a herbicidas, insumos que hoy resultan clave para la seguridad alimentaria internacional.

"Hoy en 2026 hay más de 216 millones de hectáreas en el planeta utilizando cultivos transgénicos, casi el 13% de la superficie agrícola arable. No es una tecnología marginal, sino una realidad agrícola y una gran oportunidad de adaptación"

Miguel Sánchez, director ejecutivo de ChileBIO




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