Agroforestal

Aníbal Montalva y Miguel Fernández: los chilenos que desafían la contaminación con un biofiltro vivo

De profesión técnico agrícola y arquitecto, los inventores nacionales desarrollaron una tecnología capaz de reducir más del 90% del material particulado y los olores mediante plantas y microorganismos. Hoy representan al país como finalistas del Premio al Inventor Europeo 2026, ceremonia que se realizará el próximo 2 de julio, en Berlín, Alemania.

El biofiltro vivo puede ser utilizado a nivel residencial e industrial y reduce la contaminación por material particulado fino en más de un 90%., Cedida
El biofiltro vivo puede ser utilizado a nivel residencial e industrial y reduce la contaminación por material particulado fino en más de un 90%. / FUENTE: Cedida

Mientras millones de personas en nuestro país conviven cada invierno con episodios de contaminación atmosférica provocados por la calefacción a leña y diversas actividades industriales, dos innovadores nacionales decidieron mirar hacia la naturaleza en busca de una solución.

El técnico agrícola Aníbal Montalva y el arquitecto Miguel Ángel Fernández desarrollaron FiltroVivo, un biofiltro capaz de reducir más del 90% del material particulado y los olores mediante un sistema que utiliza plantas, raíces y microorganismos para limpiar el aire contaminado. La innovación, nacida a partir de una problemática común en el centro-sur del país, los llevó a convertirse en finalistas del Premio al Inventor Europeo 2026, uno de los reconocimientos más prestigiosos del mundo en materia de innovación.

A pocos días de la ceremonia que se realizará en Berlín, La Tribuna entrevistó a sus creadores para conocer el origen de esta tecnología, los desafíos para desarrollarla en Chile y las proyecciones de una solución que busca transformar la manera en que enfrentamos la contaminación atmosférica.

1. ¿Cómo nace la idea de crear este biofiltro y en qué momento se dieron cuenta de que la naturaleza podía ser la clave para enfrentar un problema tan complejo como la contaminación atmosférica?

La idea nace desde una mezcla entre experiencia, intuición y una preocupación muy concreta por la contaminación del aire en Chile. Nosotros veníamos trabajando desde hace años en una empresa matriz vinculada a la jardinería, los muros verdes y la integración entre vegetación, arquitectura y tecnología. En ese camino conocimos sistemas de muros vegetales que tenían una propiedad muy interesante, no solo sostenían plantas, sino que también permitían filtrar aire.

A partir de ahí surgió la pregunta que cambió todo, ¿qué pasaría si convertíamos ese principio en un artefacto capaz de filtrar el humo de una chimenea? El humo de la leña era un problema evidente, especialmente en ciudades como Temuco y en muchas zonas del centro-sur de Chile, donde la calefacción a leña es parte de la vida cotidiana.

Para nosotros era importante partir desde una mirada realista, la leña no es simplemente un problema que se pueda eliminar por decreto. Es un combustible barato, local, eficiente y muy arraigado en la vida de muchas familias. El problema no es la leña en sí misma, sino el humo y la contaminación que genera cuando no existe una tecnología que se haga cargo de esas emisiones.

Ahí entendimos que la naturaleza podía ser mucho más que una inspiración, podía ser una tecnología. El sustrato, las raíces, las plantas y los microorganismos podían funcionar como un ecosistema activo, capaz de retener material particulado y transformar contaminantes en nutrientes para las plantas. Esa fue la intuición inicial, tomar el humo y "enchufarlo" al suelo, acelerar un proceso natural y convertirlo en una solución tecnológica.

2. Desde los primeros prototipos hasta la tecnología patentada que hoy los tiene como finalistas en Europa, ¿cuáles fueron los principales obstáculos técnicos, económicos o de validación que tuvieron que superar?

El primer gran desafío fue convertir una idea aparentemente simple en una tecnología que realmente funcionara. FiltroVivo no es solo un cilindro con plantas. Es un sistema que capta el contaminante, lo conduce, lo impulsa mecánicamente al interior de un tótem y lo hace atravesar un sustrato vivo donde se retiene el material particulado y ocurre el proceso biológico.

Técnicamente había que resolver muchas cosas, cómo extraer el humo desde una chimenea, cómo conducirlo, cómo enfriarlo cuando venía a alta temperatura, cómo distribuirlo al interior del tótem, cómo lograr que atravesara el sustrato por presión y cómo mantener vivas las plantas y los microorganismos. El humo no puede entrar de cualquier manera a un sistema vivo; hay que acondicionarlo.

Uno de los hitos iniciales fue el trabajo en Temuco, con apoyo de Corfo. Ahí se desarrollaron seis prototipos durante varios meses. Fue una etapa muy exigente, porque había que diseñar, construir, probar y medir distintas configuraciones. Lo sorprendente fue que los primeros resultados fueron mucho mejores de lo esperado, esperábamos quizás una reducción del 50%, pero cinco de los seis prototipos superaron el 90% de reducción de material particulado. Eso fue medido por un laboratorio especializado, y fue el momento en que nos dimos cuenta de que realmente habíamos encontrado algo.

También hubo un desafío económico enorme. Hacer investigación y desarrollo desde una empresa chilena, sin el respaldo permanente de una gran universidad o un laboratorio internacional, es muy caro. Había entusiasmo, maestros, equipo, apoyo de la empresa y una primera ayuda importante de Corfo, pero después había que seguir avanzando con recursos limitados.

Y finalmente estuvo el desafío de la credibilidad. Muchas veces, cuando uno dice que inventó una tecnología en Chile, la primera reacción es la duda, "¿y de dónde la sacaron?", "¿esto realmente funciona?". Por eso la patente fue importante, porque ayudó a ratificar que se trataba de una idea original y única. Y las mediciones en terreno fueron claves para demostrar que no era solo una buena idea, sino una tecnología efectiva.

3. El sistema logra reducir más del 90% del material particulado y los olores. ¿Cuál fue el momento más decisivo para comprobar que la tecnología realmente funcionaba y podía tener un impacto masivo?

El primer momento decisivo fue Temuco. En esa ciudad, que históricamente ha estado asociada a altos niveles de contaminación por uso de leña, desarrollamos seis prototipos con apoyo de Corfo. Cuando llegaron las mediciones de laboratorio y vimos que cinco de los seis prototipos reducían más del 90% del material particulado, entendimos que la tecnología tenía un potencial enorme.

Ese resultado fue muy importante porque no venía de una percepción visual ni de una opinión; venía de mediciones técnicas. Al principio pensábamos que una reducción del 50% ya habría sido un resultado valioso. Pero ver resultados sobre el 90% fue realmente impresionante.

Después vinieron validaciones en aplicaciones industriales. En una empresa con problemas de olores al vecindario, partimos con un piloto. El sistema funcionó tan bien que terminaron instalándose 24 filtros. En ese caso, además, se midió la remoción de olor con el laboratorio Análisis Ambientales, ANAM, obteniendo un resultado superior al 98%. Ese caso fue muy relevante porque demostró que Filtrovivo no solo servía para humo de leña o material particulado, sino también para olores industriales, que son una fuente muy importante de conflictos entre empresas y comunidades.

También hay casos como la planta COMAFRI, donde se aplicó la tecnología para emisiones de una caldera, con reducciones muy significativas de material particulado. Y aplicaciones en plantas de tratamiento, crematorios de mascotas, procesos térmicos y otros contextos donde hay humo, olores o gases que afectan directamente a las personas.

Para nosotros el impacto masivo se hizo evidente cuando entendimos que el beneficio principal no era solo para quien instala el sistema, sino para la comunidad. Si una casa, una empresa o una caldera deja de emitir humo u olores, quienes más lo agradecen son los vecinos, los niños, los adultos mayores y las personas que respiran ese aire todos los días.

4. Han señalado que Chile suele importar tecnología más que exportarla. ¿Qué significa para ustedes representar al país en una instancia tan prestigiosa como el Premio al Inventor Europeo y qué mensaje creen que envía al ecosistema de innovación nacional?

Para nosotros es un orgullo enorme, pero también tiene algo muy simbólico. Filtrovivo nació desde un problema local, la contaminación atmosférica asociada a la combustión de leña y a procesos industriales. No es una tecnología importada ni una adaptación superficial de algo extranjero. Es una solución creada en Chile, desde nuestra experiencia con el territorio, con la leña, con las comunidades y con la naturaleza.

Llegar a la final del Premio al Inventor Europeo demuestra que desde Chile también se puede inventar tecnología relevante para el mundo. No postulamos de manera tradicional al premio; la Oficina Europea de Patentes nos identificó a partir de la patente y nos seleccionó. Eso lo hace aún más significativo, porque implica que una institución internacional reconoció originalidad, impacto y potencial en una innovación desarrollada acá.

También es importante porque en Chile muchas veces cuesta que se crea en una tecnología local. Si uno dijera que el invento es alemán, probablemente muchos lo aceptarían más rápido. Pero cuando es chileno, aparece la duda. Por eso este reconocimiento ayuda a cambiar esa percepción, muestra que podemos desarrollar soluciones propias, patentarlas, validarlas y ponerlas en conversación con las innovaciones más importantes del mundo.

El mensaje para el ecosistema nacional es que hay que apoyar mejor el paso entre el prototipo y el desarrollo definitivo. En Chile hay muchas buenas ideas que logran un primer impulso, pero después quedan en el camino por falta de financiamiento, validación o acompañamiento. FiltroVivo logró avanzar porque hubo apoyo inicial, mucho trabajo de equipo y una empresa detrás, pero ese camino debería ser más posible para más innovadores.

5. Actualmente existen implementaciones del biofiltro en distintas regiones del país. ¿Qué proyecciones tienen para los próximos años en términos de expansión, nuevos mercados o aplicaciones de esta tecnología?

Hoy FiltroVivo tiene aplicaciones en viviendas, industrias y procesos específicos donde hay emisiones de humo, material particulado u olores. En domicilios, el sistema permite conectar un tótem más pequeño a la chimenea mediante un extractor, para que las familias puedan seguir usando leña, pero reduciendo significativamente las emisiones.

En la línea industrial, la tecnología ya se ha aplicado en empresas con problemas de olor, calderas, plantas de tratamiento y procesos productivos. Un caso relevante fue una empresa que partió con un piloto por problemas de olores hacia el vecindario y terminó instalando 24 filtros por los buenos resultados. Ese tipo de aplicación muestra un camino muy importante, porque muchas empresas enfrentan reclamos comunitarios por olores, y FiltroVivo puede entregar una solución medible y visible.

Hacia adelante vemos tres grandes líneas. La primera es consolidar FiltroVivo industrial en Chile, especialmente en sectores que necesitan controlar material particulado y olores. La segunda es escalar FiltroVivo Hogar, retomando el propósito original de reducir la contaminación asociada al uso de leña en viviendas. Y la tercera es abrir mercados internacionales, porque el problema no existe solo en Chile, muchas zonas del mundo usan biomasa, enfrentan emisiones industriales o tienen conflictos por olores.

También nos interesa mucho la idea de soluciones colectivas. En algún momento intentamos impulsar una experiencia piloto en San Nicolás, cerca de Chillán, con la idea de instalar FiltroVivo en cientos de casas y medir el impacto de dejar un pueblo sin humo. Ese tipo de proyecto sería tremendamente revolucionario, porque la contaminación atmosférica no se resuelve solo casa por casa, requiere una mirada comunitaria y territorial.

6. A pocas semanas de la ceremonia en Berlín, ¿cuáles son sus expectativas frente al premio y cómo podría cambiar el futuro de FiltroVivo obtener este reconocimiento internacional o incluso el Premio del Público?

Llegar a Berlín ya es un hito enorme. Estamos entre los tres finalistas internacionales de la categoría de países no pertenecientes a la Oficina Europea de Patentes, y eso ya posiciona a FiltroVivo en una conversación global sobre innovación ambiental.

Nuestras expectativas son aprovechar esta visibilidad para abrir puertas. Un reconocimiento como este puede acelerar la confianza en la tecnología, facilitar conversaciones con socios internacionales, atraer inversión, abrir nuevos mercados y demostrar que la biofiltración viva puede ser una alternativa seria frente a problemas de contaminación atmosférica.

El Premio del público tendría un valor muy especial porque FiltroVivo es una tecnología que conecta muy rápido con las personas. Todos entienden lo que significa ver humo saliendo de una chimenea, sentir malos olores de una industria o vivir en una ciudad contaminada. Y también todos entienden la potencia de una solución que usa plantas, microorganismos y procesos naturales para limpiar ese aire.

Ganar podría cambiar el futuro de la empresa, pero incluso estar en la final ya está generando un cambio. Más allá del premio, esta instancia permite instalar una idea, las soluciones ambientales del futuro no tienen que venir siempre desde los grandes centros tecnológicos del norte global. También pueden nacer desde Chile, desde una empresa que empezó trabajando con jardinería, muros verdes, prototipos y mucha intuición.

7. Si pudieran volver al inicio de este proyecto y hablar con esos emprendedores que comenzaron buscando una solución para la contaminación del aire en Chile, ¿qué les dirían hoy después de llegar a una final europea de innovación?

Les diríamos que sigan confiando en la intuición inicial. Que esa idea que parecía un poco loca —hacer pasar el humo por un sistema vivo de plantas, sustrato y microorganismos—  tenía sentido. Que lo verde sí podía ser suficiente, siempre que se trabajara con rigor técnico, medición y persistencia.

También les diríamos que no se desanimen cuando aparezcan las dudas. Al principio muchos podían pensar que era una solución demasiado simple, demasiado artesanal o demasiado extraña frente a tecnologías industriales tradicionales. Pero justamente ahí estaba su valor, era una innovación que combinaba naturaleza, ingeniería y una comprensión muy concreta del problema chileno.

Les diríamos que los prototipos en Temuco iban a funcionar mejor de lo esperado; que las mediciones iban a superar el 90%; que algún día habría instalaciones industriales, viviendas usando el sistema, validaciones externas, una patente y una nominación internacional.

Y sobre todo les diríamos que recuerden siempre el propósito original, no se trataba solo de inventar un filtro, sino de ayudar a las comunidades a respirar mejor. La verdadera meta no era ganar un premio, sino imaginar un futuro donde una casa, una empresa o incluso un pueblo completo pudieran reducir sus emisiones y vivir sin humo.

Llegar a una final europea no es el final del camino. Es una confirmación de que una solución nacida desde un problema local puede convertirse en una innovación para el mundo.

Premio al Inventor Europeo (European Inventor Award)

El Premio al Inventor Europeo es uno de los galardones de innovación más prestigiosos de Europa. Creado por la Oficina Europea de Patentes (OEP) en 2006, reconoce a personas individuales y equipos que han desarrollado soluciones para algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo.

El jurado del Premio al Inventor Europeo está compuesto por inventores que han sido finalistas en ediciones anteriores. Para evaluar las candidaturas, el panel independiente se apoya en su amplia experiencia en ámbitos técnicos, empresariales y de propiedad intelectual. Todos los inventores deben contar con una patente europea concedida para su invención.

Este año, la dupla compuesta por Aníbal Montalva y Miguel Ángel Fernández es uno de los tres finalistas en la categoría "Países no pertenecientes a la OEP" del Premio al Inventor Europeo 2026. Los otros finalistas de esta categoría son Emily Morris, Thorsten Stoesser y su equipo por desarrollar un proceso que canaliza activamente el agua hacia turbinas para generar energía hidroeléctrica; y Xie Yinghao, Yu Haijun y Li Changdong, por un método de reciclaje de baterías de iones de litio que utiliza menos pasos y recursos, con una reacción auto-propagada que suministra calor interno.




matomo