Agroforestal

Híbridos y transgénicos buscan recuperar la competitividad del trigo en el mercado global

Con el objetivo de aumentar los rendimientos hasta en un 20%, la industria estadounidense introduce innovaciones genéticas para enfrentar la sequía y el avance de otros granos.

El desarrollo de estas semillas, promete un aumento del 20% en la productividad para finales de la década.
El desarrollo de estas semillas, promete un aumento del 20% en la productividad para finales de la década. / FUENTE: Innovat

La industria agrícola global se encuentra en un punto de inflexión. Estados Unidos, históricamente uno de los graneros del mundo, ha iniciado una agresiva estrategia tecnológica para rescatar el protagonismo de uno de sus cultivos más emblemáticos: el trigo. Ante una pérdida sostenida de terreno frente a cultivos más rentables y tecnificados, la potencia está apostando por el desarrollo y la implementación de trigos híbridos y organismos genéticamente modificados (OGM), una medida que busca no solo devolver la rentabilidad al sector, sino también asegurar la soberanía alimentaria en un contexto de crisis climática.

Esta transformación no solo tiene implicancias para los agricultores del hemisferio norte. En Chile, las señales provenientes de los campos estadounidenses son seguidas con atención. La llegada de estas tecnologías promete alterar los flujos del comercio internacional y presiona a las naciones productoras a acelerar sus propios procesos de innovación biotecnológica para no quedar rezagadas en una competencia que se librará en el código genético de las semillas.

DECLIVE FRENTE AL MAÍZ Y LA SOJA: EL MOTOR DEL CAMBIO

Durante la última década, el trigo en Estados Unidos ha enfrentado una crisis de competitividad. El cereal ha perdido superficies de siembra significativas frente al maíz y la soja, cultivos que cuentan con un desarrollo biotecnológico mucho más avanzado y que ofrecen márgenes de utilidad superiores para los productores. Mientras que otros granos han disfrutado de décadas de mejoras genéticas constantes, el trigo se había mantenido en una zona de relativo estancamiento técnico.

Para revertir esta tendencia, la nueva estrategia estadounidense se centra en aumentar los rendimientos de manera drástica y mejorar la resistencia de las plantaciones frente a fenómenos climáticos extremos. El objetivo es hacer que el trigo vuelva a ser un negocio atractivo para el agricultor, dotándolo de herramientas que estabilicen la producción incluso en años de escasez hídrica.

Esta renovación productiva se basa en dos pilares: las semillas híbridas y el trigo transgénico. En el ámbito de los híbridos, gigantes de la industria lideran las investigaciones, proyectando lanzamientos comerciales para los próximos años. Se estima que esta tecnología podría elevar los rendimientos por hectárea hasta en un 20%, proporcionando una estabilidad que hoy el trigo convencional no puede garantizar.

Simultáneamente, el avance en trigo transgénico marca un hito histórico. Un ejemplo destacado es la incorporación de la tecnología HB4, que otorga a la planta una tolerancia específica a la sequía. Estas innovaciones responden directamente a los desafíos planteados por el cambio climático y la necesidad de alimentar a una población mundial en crecimiento en condiciones de cultivo cada vez más adversas. No obstante, el camino hacia la comercialización masiva es cauteloso; se estima que el trigo genéticamente modificado (GM) podría concretarse en el mercado estadounidense recién hacia el año 2030, debido a los complejos procesos regulatorios y de validación técnica.

ACEPTACIÓN INTERNACIONAL Y RIESGOS COMERCIALES

A pesar del optimismo técnico, la mayor incertidumbre no reside en la eficacia de las semillas, sino en la reacción de los mercados internacionales. El trigo es un alimento básico de consumo humano directo (a diferencia del maíz o la soja, que se destinan mayoritariamente a forraje o industria), lo que genera una sensibilidad especial en los consumidores de diversos continentes.

La aceptación del trigo transgénico por parte de los grandes importadores mundiales será el factor determinante para el éxito de esta apuesta. Si los mercados clave rechazan el grano GM, la ventaja productiva de Estados Unidos podría transformarse en un problema de comercialización, afectando los precios globales y la logística de exportación.

IMPACTO EN CHILE: AMENAZA COMPETITIVA Y OPORTUNIDAD LOCAL

Para Chile, el avance de estas tecnologías en Estados Unidos representa un escenario de doble lectura. Si la potencia del norte logra aumentar significativamente sus rendimientos, el trigo chileno podría enfrentar una presión competitiva sin precedentes, afectando la rentabilidad de los productores locales que operan con tecnologías tradicionales. Además, mejores rendimientos globales podrían estabilizar los precios, pero a costa de una competencia mucho más agresiva en los mercados internos.

"Este contexto refuerza la necesidad de avanzar en innovación local para mantener la competitividad de nuestra agricultura ante los desafíos del cambio climático"

Miguel Ángel Sánchez, director Ejecutivo de Chilebio  





matomo