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La ciencia da un paso decisivo para erradicar las alergias alimentarias con el primer maní editado

La innovación apunta a neutralizar las proteínas tóxicas desde el ADN de la semilla para evitar choques anafilácticos. Desde ChileBIO aseguraron que este desarrollo no solo salvará vidas, sino que tendrá una vía de comercialización más rápida al no clasificarse como transgénico tradicional.

La tecnología vigente permite editar con precisión el ADN del maní y bloquear la producción de las proteínas responsables de las reacciones alérgicas.
La tecnología vigente permite editar con precisión el ADN del maní y bloquear la producción de las proteínas responsables de las reacciones alérgicas. / FUENTE: Freepik

La biotecnología moderna está marcando un hito en la seguridad alimentaria mundial con el desarrollo del primer maní editado genéticamente para no provocar alergias. Este avance, que utiliza la herramienta de edición genética conocida como CRISPR, busca dar una solución definitiva a un problema de salud pública que afecta a millones de personas y que, año tras año, cobra decenas de vidas debido a reacciones anafilácticas severas.

En conversación con La Tribuna, Miguel Sánchez, director ejecutivo de ChileBIO, explicó las implicancias de este desarrollo, el estado de sus estudios clínicos y cómo la ciencia está logrando que los alimentos no solo sean abundantes, sino también inherentemente inocuos para los consumidores más vulnerables.

EL DESAFÍO DE LOS ALÉRGENOS

El maní es reconocido globalmente como una de las fuentes de proteína más importantes para la nutrición humana. Sin embargo, para un porcentaje significativo de la población, su consumo representa un peligro mortal.

Solo en Estados Unidos, se estima que alrededor de 6 millones de personas padecen alergia al maní, y entre 50 y 100 personas fallecen anualmente debido a complicaciones derivadas de esta condición. Durante las últimas dos décadas, la comunidad científica ha intentado mediante diversas estrategias bloquear o disminuir los alérgenos presentes en este producto, pero los resultados definitivos habían sido esquivos hasta ahora.

Sánchez detalló que la causa de estas reacciones alérgicas no es una sola proteína, sino una familia completa denominada Ara h. "Estas son proteínas de reserva que se encuentran en las semillas del maní", señaló el experto.

El desafío científico radicaba en intervenir el material genético del fruto para evitar que estas proteínas se manifestaran, sin alterar las propiedades nutricionales básicas del alimento.

CRISPR Y PROTEÍNAS ALERGÉNICAS

A diferencia de técnicas anteriores, el uso de herramientas de edición genética como CRISPR ha permitido avances quirúrgicos en el genoma del maní. Sánchez aclaró que el proceso no consiste simplemente en "sacar" los agentes alérgenos, sino en algo mucho más profundo: "evitar que se produzcan".

Mediante la edición del material genético, los científicos han logrado silenciar las instrucciones que permiten la creación de las proteínas Ara h. Al no producirse, el alérgeno desaparece y el maní deja de representar una amenaza para quienes sufren de esta alergia.

Este avance se encuentra actualmente en una fase crucial. Aunque ya se han realizado estudios clínicos preliminares, el proceso de validación es extremadamente riguroso. "No se puede liberar un producto afirmando que no causa alergia si existe el riesgo de que sí le cause a alguien. Por eso los estudios en la población son extensos", explicó Sánchez.

Actualmente, el producto está siendo analizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, el organismo encargado de garantizar la seguridad de los productos de consumo humano en dicho país.

MARCO REGULATORIO ÁGIL

Una de las grandes ventajas de este maní editado genéticamente es su clasificación regulatoria. Al ser un producto editado y no un organismo genéticamente modificado —o transgénico—, su camino hacia la comercialización es más simple y expedito. Según el director de ChileBIO, los productos derivados de la edición genética gozan de una mayor aceptación en toda la cadena de valor, desde los agricultores y procesadores hasta el consumidor final.

"La adopción y aceptación de estos productos ha sido bastante ágil a nivel global", afirmó Sánchez, quien cita ejemplos de otros alimentos ya presentes en mercados internacionales, como el tomate editado en Japón —que ayuda a prevenir la hipertensión— o la soya rica en omega-9 —que previene enfermedades cardiovasculares—.

El experto destacó que cuando el consumidor percibe un beneficio directo para su salud —como el evitar un riesgo de muerte por alergia—, la resistencia a la biotecnología disminuye drásticamente y abre paso a una integración más fluida de la innovación en la dieta diaria.

PANORAMA EN CHILE

Desde la perspectiva de ChileBIO, la valoración de estos avances es sumamente positiva, ya que impacta directamente en los pilares de la seguridad alimentaria.

Sánchez subrayó que esta no solo consiste en que el alimento sea accesible física y económicamente, sino que debe ser inocuo y nutritivo. "La biotecnología está contribuyendo directamente en beneficio de los consumidores, dándoles un producto de mayor calidad y seguro, fortaleciendo la salud pública", añadió.

En el contexto nacional, aunque Chile produce maní, la escala es reducida. La producción se concentra principalmente en la región del Maule, pero ha mostrado una tendencia a la disminución en los últimos años. Actualmente, el grueso del maní consumido en Chile proviene de importaciones, principalmente desde Argentina. No obstante, la llegada de tecnologías de edición genética abre una puerta para que el sector agrícola local e internacional adopte cultivos que no solo sean resistentes a plagas o al cambio climático, sino que también ofrezcan perfiles nutricionales mejorados y seguros para toda la población.




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