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Agroforestal

Cambio climático y efectos sobre la producción hortofrutícola 

Un estudio realizado por la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas entregó las principales consecuencias, formas de prevención y de respuesta frente al calentamiento global.


 Por Sofía Meier

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Constantemente en la agricultura, se anticipan los efectos del clima en la producción de cultivos. Sin embargo, debido a las consecuencias de fenómenos como el efecto invernadero o directamente el calentamiento global, la incertidumbre aumenta. Una disyuntiva que cuestiona si lo que se está experimentando pertenece a un cambio permanente o responde a un ciclo anómalo repetible. Dentro de los factores determinantes se encuentra el desplazamiento de los suelos, eventos meteorológicos de gran envergadura como los cambios de temperatura  e incluso el cambio en la composición química de los suelos.

Estos cambios en el ecosistema requieren el desarrollo y puesta en marcha de estrategias de adaptación que garanticen el ajuste de los  sistemas agrícolas en respuesta de estímulos climáticos y sus efectos. El objetivo de estas adecuaciones busca reducir el daño o en el caso contrario, explotar aquellas características beneficiosas rescatadas del fenómeno. Estos factores, son precisamente los que, a través del estudio desarrollado por la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas, priorizan la atención en el conocimiento científico y que a través del manejo de diferentes ámbitos, pueden identificarse patrones y resultados prometedores. 

En el texto académico, la organización advierte que el desafío para Chile es que al cultivar productos hortofrutícolas, incluyendo estos factores determinantes, es mantener de manera sostenible la demanda interna y extranjera. 

OPTIMIZAR EL USO DE RECURSOS HÍDRICOS EN EL MANEJO DE CULTIVOS

Para garantizar el uso correcto y eficiente del agua y prevenir la degradación del suelo, se suman a las recomendaciones las “buenas prácticas” agronómicas. Por ejemplo, en los sistemas de secano, la cantidad de agua del suelo disponible para el cultivo durante el llenado de granos constituye el principal factor que limita el rendimiento por lo que la distribución de las lluvias en primavera y principios de verano podría ser incluso más importante que la cantidad total de precipitación durante la temporada de crecimiento. Para conservar suelo y agua en los predios, se debe reducir o anular la inversión del suelo, y así en el mediano plazo lograr una mejora en las propiedades físicas, químicas y biológicas. Abordar la sequía, significa de la misma forma, optimizar los sistemas de riego, aplicar la conservación del agua garantiza su eficiencia. 

UN ROL ESTRATÉGICO A TRAVÉS DEL CICLO DEL CARBONO

El correcto manejo del suelo puede garantizar una consecuencia positiva para el cambio climático dentro de su objetivo principal: Reducirlo. Si bien puede ser crítico cuando de calentamiento global se trata, la situación se enfoca dentro una distinta índole que conduce a que el suelo, en lugar de ser un sumidero de carbono, puede transformarse en un emisor importante de Gas Efecto Invernadero (GEI).

UNA AGRICULTURA INTELIGENTE Y DIGITAL

Una evolución importante dentro del rubro es la transformación a través del desarrollo tecnológico, uno que hoy da paso a la agricultura digital. Esta, se define como la “aplicación de tecnologías de la información y comunicación (TIC´S) en la agricultura”. Dentro del marco de mejoramiento y reducción del impacto medioambiental, este tipo de factores ayuda a diseñar mejores estrategias de adaptación. La información, por ejemplo, permite recolectar datos preliminares que optimizan el riego a través de ciclos, rendimiento del cultivo, aplicación de fertilizantes de acuerdo a temporada e incluso predecir la aparición de plagas y su desarrollo. 


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