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Agroforestal

Es importante fomentar la forestación


 Por La Tribuna

25-05-2016_20-44-2518-05-2016_16-51-03perfil_twitter_3500x500-1

En el sector forestal se debaten diversas opiniones, entre duras críticas y un gran apoyo, con respecto a la política del Estado al establecimiento de plantaciones forestales.

Manifiestan una serie de argumentos, los que finalmente terminan molestando y generan además una mala imagen sobre las plantaciones forestales, que hasta ahora ha sido muy difícil de revertir.

Actualmente, parte de la crítica se orienta en la alta concentración de la propiedad forestal en dos grandes empresas y cómo esta situación llevaría a que cualquier plantación subsidiada por el Estado, termine beneficiando a estos dos grupos, debido a su gran poder comprador.

Si la agrupación de la propiedad forestal es un problema, pareciera racional pensar que una manera de bajar el impacto de dicha concentración sería forjar un mayor patrimonio forestal en manos de medianos y pequeños propietarios del sector.

Lo que ayudaría a que la proporción de plantaciones forestales en manos de las dos grandes empresas se contraería, generando una mayor oferta de madera para aserraderos independientes y para la Pymes de la industria forestal, disminuyendo –favorablemente- la no tan “querida” dependencia que hoy tienen al abastecimiento que las grandes empresas proveen.

Por lo tanto, la concentración se atacaría precisamente con un fomento a las plantaciones realizadas por pequeños y medianos propietarios. Todo lo contrario a los argumentos que plantean quienes rechazan este fomento.

Por otra parte, una perspectiva que puede ser una opción para estipular quiénes son los principales beneficiarios de un instrumento de fomento del Estado, consistiría en hacer el ejercicio inverso de determinar quiénes son los más perjudicados con la ausencia de dicho subsidio.

Para nadie es desconocido que las grandes empresas, tienen un extenso patrimonio y programas de cosecha y reforestación definidos, por lo que, las determinaciones que tomen sobre su territorio plantado, no pasa por los incentivos que defina el Estado.

Escenario que trae una relevante pérdida de oportunidades para los pequeños y medianos propietarios del sector, han expresado que tienen la convicción de que no plantarán en ausencia del apoyo económico del Estado, como tampoco lo harán la mayoría de los medianos propietarios. Acaso unos pocos tendrán la capacidad de endeudamiento o los recursos propios para afrontar una plantación por su cuenta, pero en general –evidencian- que tendrán una caída de la forestación, como ya se ha visto en los últimos años, con las tasas de superficie anual plantada más bajas de las que se tenga registro. Pasando de una forestación de 17.000 hectáreas el año 2012 a 3.000 hectáreas forestadas el 2014. Cifras con las que no cabe duda Chile ha dejado de plantar.

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