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HISTORIA DE UN CENTENARIO

Columna revista agroforestal


 Por La Tribuna

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Este año la Asociación de Canalistas del Laja cumple 100 años desde su creación en 1916. Un siglo desde que se inició el riego artificial en la isla de la Laja, que en la actualidad permite apreciar el gran impacto positivo que generó, en todas las áreas de desarrollo de los habitantes de Bío Bío y particularmente de Los Ángeles. Hace un siglo la capital de la provincia tenía una población que no superaba los 10.000 habitantes; la escasa gente rural se situaba en la denomina Isla de la Laja (entre el río Laja por el norte y el Bío Bío por el sur) esta zona era un páramo de tierras (arenas) muy malas para el desarrollo agrícola, que sólo permitían una pequeña agricultura familiar, el desarrollo de la ganadería era escaso. Para complicar aún más la situación, existiendo ya el ferrocarril de Santiago a Puerto Montt, Los Ángeles quedó fuera de la línea central, transformándose en un ramal con todos los aspectos negativos que esta situación genera.

Algo genial, inteligente y novedoso tendría que ocurrir para hacer frente a esta poca amigable situación. Para motivar a sus habitantes y generarles expectativas de desarrollo a futuro y también atraer habitantes de otras regiones.

Fue así como algunos personajes geniales de esos años, se embarcaron en la gran aventura de sacarle el agua al río Laja y luego crear la Asociación de Canalistas del Laja, para que construyera, gestionara y administrara el uso de las aguas obtenidas del río Laja.

Hoy Los Ángeles tiene prácticamente doscientos mil habitantes y la isla de la Laja un gran desarrollo agrícola, pecuario, forestal e industrial y también una mejor condición de vida para sus habitantes.

Es de dominio público la buena gestión realizada por la Asociación de Canalistas del Laja, quienes con un bajo perfil han realizado su mandato en forma profesional, tenaz y eficiente manteniendo a sus más de dos mil asociados bien informados y satisfechos con la gestión que realiza. Es posible que debido al bajo perfil que siempre han mantenido los directores de la Asociación, se deba al desconocimiento existente en los habitantes de Bío Bío.

Una muestra suficiente de este desconocimiento  de los habitantes de la ciudad es observar la cantidad y restos de cosas que lanzan en los canales de regadío que atraviesan la ciudad, además del Quilque, son toneladas de desperdicios y mugre que los funcionarios de la Asociación deben extraer todos los días, para evitar inundaciones y además lograr que el agua llegue a los predios.

Sin duda el problema es cultural es por esta razón que la celebración del centenario debiera ser la oportunidad para sensibilizar a los habitantes de Los Ángeles y Bío Bío en relación a lo que el agua significa para toda la sociedad.

 

Daniel Urrutia Muñoz

Médico veterinario   

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