domingo 22 de septiembre, 2019

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Agroforestal

Diseñan casa autosustentable para contribuir a descontaminar

La vivienda es capaz de sostener un huerto pequeño en su interior, además de un vivero, también recicla el agua y autogenera la energía que se consumen en ella.


 Por CAROLINA BASSO

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Vivir dentro en un contenedor de madera prácticamente inserto en un espacio con plantas, es la propuesta de un equipo de académicos y estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Autónoma, sede Temuco, quienes crearon la Casa Atrapa Lluvia-Atrapa Sol, que obtuvo Mención Honrosa a la Innovación Tecnológica.

 

Actualmente, la estructura está en los patios de la casa de estudios como prototipo de investigación para, a partir de ella, hallar soluciones e innovaciones que puedan colocarse al servicio de los temas habitacionales.

 

El docente Carlos García, que estuvo a cargo de la coordinación del proceso constructivo, explicó que la vivienda es una construcción sustentable de aproximadamente 56 metros cuadrados, que consiste en un módulo habitable, armado como contenedor con ventanas, con autosuficiencia energética y una envolvente que es una especie de piel que forma un invernadero.

 

El contenedor acoge los espacios habitables, dormitorio, comedor, cocina y baño. Como está cubierto totalmente con una envolvente, la temperatura se mantiene, por inercia, entre 20 y 22 grados, aunque se puede reducir  abriendo la ventana orientada al sur y al contrario, elevar, con la ventana situada hacia el norte. En la terraza de este módulo hay barreras impermeables y sobre ellas tierra que sustenta un huerto, otro factor para el aislamiento térmico, que aumenta la superficie cultivable y recupera el suelo utilizado para la vivienda.  

 

El invernadero que rodea  el módulo tiene troneras lo que permite regular la temperatura y ventilar toda la construcción y genera dos patios, uno ancho ubicado hacia el norte que permite una zona de estar, adicional al del módulo habitable, entre las plantas, y uno hacia el sur, más estrecho, en el que hay un área de servicio (lavadora y bodega).

 

Madera de pino

El módulo habitable es de madera de pino con el sistema llamado Colas de Milano, un tipo de corte que posibilitó montarlo en dos días. Después se cerró colocando primero placas OSB (tableros hechos con un sistema que le da resistencia y rigidez) y entre ellos celulosa (material aislante)  y además hacia el interior placas de yeso cartón que mejoran la aislación térmica.

 

La madera fue seleccionada como material de esta vivienda por ser totalmente renovable, por lo tanto, sostenible y debido a que en La Araucanía la madera de pino de buena calidad es el recurso más abundante y renovable. 

 

La Casa Atrapa Lluvia-Atrapa Sol es sustentable justamente porque ocupa materiales que dejan una baja huella de carbono como la madera y utiliza suministros de empresas locales y mano de obra de la zona.

 

Sus promotores destacan que el diseño es pasivo, o sea, permite trabajar con las energías del lugar: aprovecha el sol, la ventilación y movimiento de las masas de aire de donde esté situada. El consumo energético es de entre 20 y 25 kw/hora por metro cuadrado/año, frente a 200 kw o más de consumo de una casa corriente. Sin embargo, la casa tiene autosuficiencia energética, pues cuenta con paneles fotovoltaicos que le permiten autoabastecerse y lo mismo sucede con el agua caliente al contar con un panel termo solar que aprovecha la energía del sol.

 

El sistema de ventilación es en base a un sistema especial con celdillas de cerámica que toman el aire del exterior sin necesidad de que usen calefactores. Respecto del agua, en unos canalones instalados en la parte baja atrapan la lluvia  y en un estanque especial recogen las aguas grises (lavaplatos, ducha, lavamanos) y se les realiza un tratamiento y reutilizan para regar.

El costo de la construcción es de 15,6 UF el metro cuadrado.

 

Aporte al país y a la región

La decana de Arquitectura de la UA, Paz Serra, destaca que la casa es capaz de autogenerar la energía que consume y sigue planteada como laboratorio o prototipo de eficiencia energética. Agregó que: “no consume leña, ningún combustible para obtener calefacción, tampoco electricidad o muy poquita en invierno, recicla el agua, o sea es altamente eficiente desde todos los puntos de vista de consumo de energía, es una apuesta a la descontaminación y una de las iniciativas que desarrollamos para aportar a la región y al país en esa materia, la de la eficiencia energética”.

 

Su diseño surgió como una respuesta al problema de Temuco que presenta uno de los índices de  contaminación más altos del país, principalmente por su matriz energética básica, la leña, y el deficiente aislamiento térmico de las viviendas. Se buscó una solución que minimice esos impactos y, también una vivienda que considerara que, por estar entre siete a doce meses al año sometidos a bajas temperaturas, lluvia y vientos, requiere espacios intermedios para guardar leña, secar ropa, cultivar huertos y otras labores.

 

No obstante, Paz Serra precisa que el prototipo se puede emplazar en otros contextos geográficos porque lo define una serie de pieles que contienen espacios desde lo más cerrado a lo más abierto y que de forma pasiva pueden abrigarse o desabrigarse, regulando gradualmente la demanda de energía para calefacción o refrigeración y además se pueden integrar espacios intermedios o interiores para aumentar la superficie habitable.

 

Aprendizaje e impulso

Bárbara Neira, alumna de quinto año de Arquitectura, integrante del equipo que llevó adelante el proyecto. Comentó que “fue una experiencia gratificante aprender en la práctica y en profundidad sobre sistemas activos y pasivos de las viviendas y respecto de la madera, un elemento del que yo no sabía tanto, y que se eligió y trabajó para disminuir la huella de carbono. La madera me gusta, le da una estética de calidad a una vivienda”.

 

A su vez, Alejandro Lara, otro miembro del equipo, destacó que “al principio parecía impensable lograr una construcción escala 1 a 1, es decir, escala real y ahora está aquí, en los patios de la universidad para enseñar sobre soluciones constructivas”.

 

El estudiante de tercer año de construcción, Nicolás Arriagada, luchó por participar en el proyecto hasta conseguir que la decana le abriera camino. “Me interesé porque me gusta lo sustentable, la protección del medio ambiente, la conservación de la naturaleza y la construcción sustentable es una forma de ir forestando el planeta”. En su opinión la vivienda “merece nota 10. Tiene muchas soluciones de la construcción sustentable y además recicla agua, produce alimentos y reduce CO2. En definitiva, ayuda al medio ambiente”.

 

Material en progreso

Para el gerente Corma Araucanía, Marcelo Bonnefoy, esta obra es una de las iniciativas que en forma creciente están demostrando que actualmente el país tiene disponible muchos productos en madera, con prestigio a nivel mundial.

 

“Chile tiene una industria forestal de primer nivel y nuestro desafío es que la industria secundaria se desarrolle y sea un referente en ingeniería, arquitectura, diseño e innovación en madera a nivel mundial. Hay que ir avanzando en  hacer  que la construcción intensiva en madera en nuestro país sea una realidad”, sostuvo.

 

Agroforestal/Corma

 

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